<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835</id><updated>2012-02-16T10:15:09.396-08:00</updated><category term='Navideños'/><category term='Relatos'/><category term='Sueños'/><category term='Zen'/><category term='Halloween'/><category term='Románticos'/><category term='japoneses'/><category term='Tradicionales'/><category term='Chilenos'/><category term='Españoles'/><category term='Egipcios'/><category term='Fantasía'/><category term='Cortos'/><category term='Aventuras'/><category term='Fábulas'/><category term='Infantiles'/><title type='text'>Herlitzland</title><subtitle type='html'>"El Blog de los Cuentos Perdidos"</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuentos.herlitz.cl/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/495116323304638835/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentos.herlitz.cl/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/495116323304638835/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Erick S. Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>54</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-952318756851378634</id><published>2011-11-23T14:16:00.000-08:00</published><updated>2011-11-23T14:43:49.006-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infantiles'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fábulas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cortos'/><title type='text'>El perrito, la pantera y el mono</title><content type='html'>&lt;center&gt;Anónimo&lt;br /&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 207px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Q4DdWOg3Vns/TsK3h2c4kSI/AAAAAAAAA40/5AsWfs2gOrk/s400/perro-y-pantera.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;Iba un explorador con su perrito caminando por el África, cuando en un descuído se pierde el perrito y empieza a vagar solo por la selva. De repente ve que a lo lejos viene corriendo una enorme pantera con la intención de comérselo. El perrito asustado piensa rápido qué hacer y en eso, ve un montón de huesos de un animal muerto y empieza a morderlos haciéndose el salvaje. Cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ah, qué rica pantera me acabo de comer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pantera se detiene en seco, gira y sale corriendo despavorida mientras piensa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué animal tan raro será ese que se comió completa una pantera? ¡mejor desaparezco antes de que me coma a mi!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mono malulo que andaba en un árbol vio todo lo que había pasado y salió corriendo detrás de la pantera para contarle cómo el perrito lo había engañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ay pantera, si serás tonta: esos huesos ya estaban ahí y ese animal no es más que un perrito inofensivo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pantera, enfurecida se devuelve corriendo a donde está el perrito, llevando al mono montado en su lomo. El perrito ve a lo lejos que viene nuevamente la pantera con el mono encima y se da cuenta de que lo descubrieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Oh no! ¿Y ahora qué hago?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice todo asustado. El perrito piensa rápido y en lugar de salir corriendo se queda sentado en el mismo sitio dándole la espalda a la pantera que se acerca, y hace como si no los hubiera visto. Cuando la pantera está a punto de atacarlo el perrito exclama otra vez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dónde andará este mono? ¡Hace media hora que lo mandé a traerme otra pantera y todavía no aparece!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O_O&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Q4DdWOg3Vns/TsK3h2c4kSI/AAAAAAAAA40/5AsWfs2gOrk/s72-c/perro-y-pantera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-8268294947178092812</id><published>2011-05-03T03:38:00.000-07:00</published><updated>2011-05-03T05:40:29.839-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chilenos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aventuras'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>Alejo, el Cangrejo Aventurero</title><content type='html'>&lt;center&gt;Para Mabel, de Ethan J. Connery&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 375px; height: 235px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-zq4pcMkOyto/Tb_bceyLiDI/AAAAAAAABLk/kGsSFWex10s/s400/alejo-el-cangrejo.png" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5602437743818541106" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;El pequeño Alejandro —a quién todos llamaban amistosamente "Alejo"— vivía con su tío en una isla lejana dónde sólo habitaban criaturas del mar. Su casa era una concha de caracol gigante que su tío había encontrado a la orilla de la playa cuando él apenas era un bebé. La conchita era lo suficientemente amplia por lo que disponían de dos habitaciones, un baño, una cocina y un comedor. Se preguntarán, ¿cómo es que se puede vivir en un caparazón de caracol?. Eso es porque Alejo y su tío no eran personas como nosotros, eran cangrejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejo había sido muy feliz viviendo con su tío que lo había criado desde guaugüita y que siempre tenía historias interesantes para contarle ya que había sido explorador de los siete mares cuando joven, pues vivió largo tiempo pegado al ancla de un barco viajero hasta el día que llegó a la isla, dónde decidió quedarse porque le pareció muy pacífica y bonita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva su tío era un buen cangrejo y su única falta era que —a pesar de haber vivido más que muchos cangrejos de su especie— había tenido muy pocos amigos en la vida. Pues (aparte del mismo Alejo) su tío tenía una sóla amiga que era una cangreja ermitaña que vivía al otro lado de la playa y a quién visitaba una vez al año cuando le bajaba la nostalgia. En esa isla eran los únicos cangrejos de esa especie. Asi es... el tío de Alejo era un cangrejo ermitaño: de esos que viven encerrados en conchas y caparazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejo, por su lado, no era ermitaño ya que había sido adoptado, y por su naturaleza tenía muchos amigos entre las tantas criaturas que habitaban su querida playa. Tenía amigos peces, mariscos, moluzcos y otros cangrejitos de mar que vivían muy felices haciendo de las suyas y corriendo a patita pelada en medio de los cangrejitos de su especie. Pero como su tío vivía encerrado él también pasaba largo tiempo encerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ojalá mi tío pudiera ver lo lindo que es tener buenos amigos! —le decía siempre Alejo a sus amigos, quiénes tenían miedo del viejo tío ya que por ser ermitaño era muy diferente al resto de cangrejos de la isla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque Alejo se había acostumbrado a vivir encerrado, cada día nacía en él un extraño espíritu de aventura. Entusiasmado por las historias que le contaba su tío soñaba con explorar la isla junto a sus amigos y vivir aventuras de piratas. Por eso cada vez que Alejo tenía tiempo libre —después de hacer las tareas— le pedía permiso a su tío para salir a jugar con sus amiguitos cangrejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió entonces que un día Alejo salió a jugar con sus amigos y en ese juego encontraron flotando en el mar una botella con tapón y un papel en su interior. Alejo, pensando que era un mapa del tesoro, fue el primero en ir a buscarla. Pero nada más aferrarse a la botella, llegó una corriente marina y se lo llevó tan lejos hacia el mar que sus amigos no pudieron darle alcance y volvieron a la playa resignados y tristes, pensando que nunca más volverían a ver a su amigo a quién consideraban el más aventurero de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No puede ser, Alejo se ha perdido! —decían unos cangrejitos.&lt;br /&gt;—¡Se lo ha llevado la mar! —decían los mariscos y moluzcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estaban muy asustados pensando en que nunca más le verían, hasta que un pecesito dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Hay que avisarle al viejo ermitaño, es el único que ha recorrido los siete mares y además es el tío de Alejo, debemos avisarle de inmediato!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos miraron con susto al pecesito pues nadie se atrevía a acercarse al viejo cangrejo ermitaño... ¡mucho menos se atrevían a decirle que perdieron a su pequeño sobrino en un tonto juego de piratas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Ya poh! ¿Quién será el valiente que le avisará al viejo? ¡Yo no cuedo salir del agua porque soy pez y el viejo vive a la orilla de la playa!&lt;br /&gt;—¡Nosotros tampoco podemos! —dijeron los moluscos y marizcos pequeñitos que se encontraban ahí sin permiso de sus papás.&lt;br /&gt;—Esta bién... ¡Yo iré! —exclamó finalmente el cangrejo más chiquito de todos.&lt;br /&gt;—Pero, ¿no tienes miedo? —preguntaron los otros.&lt;br /&gt;—No. Una vez perdí una perla que llevaba de regalo a mi mamá y me puse a llorar. Entonces apareció el viejo y me preguntó qué me pasaba. Al principio tuve miedo y luego le conté lo que había perdido. El viejo fue a su concha de caracol y me regaló una perla más grande y bonita para que se la llevara a mi mamá, pero me dijo que dejara de llorar.&lt;br /&gt;—¡Bah! —dijo un molusco— Lo hizo para que dejaras de llorar, ¡nada más! A mi se me hace que es un viejo cascarrabias.&lt;br /&gt;—No creo —respondió el pequeño cangrejito— mi mamá fue muy feliz con el regalo así que le debo ese favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño cangrejito se fue corriendo a la casa del viejo y todas las criaturas de la playa se fueron corriendo tras él y se quedaron cerca de la concha de caracol para ver qué pasaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Tío cangrejo, tío cangrejo! —gritó el pequeño cangrejito desde la entrada— ¡Alejo ha desaparecido, se lo ha llevado la mar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi como un delfín, el tío saltó desde el interior de la concha gigante al oir la mala noticia. Los otros animales se asustaron y se agazaparon en la arena mientras miraban escondidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿Hacia dónde?! —exclamó el viejo.&lt;br /&gt;—¡Hacia el mar, tío cangrejo. Alejo encontró una botella flotando y se aferró a ella, pero una corriente se lo llevó muy lejos y ya no podemos verlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo cangrejo miró hacia el horizonte, buscando ver alguna señal de la botella, pero no se veía nada. Imaginó lo peor y una tristeza muy grande se apoderó de su corazón, rompiendo a llorar desconsolado. Sus grandes lágrimas saladas cayeron sobre la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los otros animales al ver la reacción del pobre cangrejo ermitaño se pusieron muy tristes y se avergonzaron por haber pensado que el viejo era un cangrejo cascarrabias. Algunos, más sentimentales, se pusieron a llorar... ya que Alejo había sido un cangrejito muy querido porque era de corazón bondadoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Vamos a rescatar a Alejo el cangrejo! —gritó de pronto entusiasmado el pequeño cangrejito.&lt;br /&gt;—¡Si, vamos! —dijeron unos.&lt;br /&gt;—¡Vamos todos! —dijeron otros— ¡A salvar a Alejo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo ermitaño sintió un poco de consuelo al ver tanta amabilidad y determinación de las otras criaturas de la playa. Todos querían salvar a su sobrino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias amigos —dijo humildemente el viejo— yo ya soy demasiado viejo para estas aventuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la gran pena que le invadía, el viejo sintió —por primera vez en su vida— que tenía muchos amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre todos los animales de la playa comenzaron a mover un gran pedazo de tronco de palmera. Querían usarlo a modo de barco —como hacen los humanos— para que los animales más valientes navegaran a lo lejos en busca de Alejo. Pero la palmera era muy pesada y a pesar que eran muchos no lograron moverla más que unos cuandos centímetros sobre la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Es imposible, apenas podemos moverla y no llegaremos a tiempo, a este paso Alejo llegará a Punta Arenas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los animales no tenían idea de qué hablaba el viejo, pero se imaginaban un lugar lejano y lleno de misterio, como las tantas historias que Alejo les había contado acerca de las aventuras de su viejo tío. Los animalitos no se iban a dar por vencidos, así que usando todas sus fuerzas lograron finalmente arrastrar la palmera hasta la orilla de la playa. Metieron su "barco" al mar y tío cangrejo fue el primero en subirse, seguido de unos cuantos cangrejos adultos valientes. Provistos de ramas y hojitas de palmera comenzaron a remar mar adentro, llamando a gritos al pequeño Alejo. De seguro que si estaba por ahí les escucharía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No hay rastro de él! —se quejaba el tío.&lt;br /&gt;—¡Ya lo hallaremos, no se preocupe! —le animaban los otros cangrejos, entre ellos el cangrejito más chiquito que también había demostrado ser un valiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así estuvieron toda la tarde navegando hasta que se hizo de noche y salió la Luna llena. De pronto con el brillo de la Luna algo comenzó a brillar a lo lejos, parecía que venía en dirección al barco de palmera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Es Alejo, es Alejo el cangrejo! —gritaban los aventureros, muy emocionados.&lt;br /&gt;—¡¡Alejo!! —Se alegró tío Cangrejo, al divisar a su sobrino de lejos, quién venía montando sobre un delfín muy astuto al que Alejo le había pedido ayuda en altamar.&lt;br /&gt;—¡¡Tío!! —Gritó muy alegre Alejo cuando pudo alcanzar finalmente la improvisada embarcación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo tío ermitaño se abrazó como nunca con su querido cangrejito, y junto a todos los valientes cangrejos que navegaron en esta aventura, regresaron hacia la isla, impulsados por el delfín que había tenido la buena voluntad de ayudar a los expedicionarios. En la isla, una gran fiesta les esperaba, pues las noticias bajo el agua corren muy rápido y todos ya se habían enterado que Alejo se había salvado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta fue grande y toda la playa celebró muy alegre el rescate de Alejo: los peces saltaban felices, los delfines hacían sus acrobacias y juegos, los mariscos y moluzcos escuchaban atentamente la historia del rescate y hasta una ballena azul apareció lanzando un torrente de agua a los cielos para deleite de todos. La Luna aun brillaba en lo alto y todo parecía perfecto hasta que alguien preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oye Alejo, ¿y qué pasó con la botella?&lt;br /&gt;—Se hundió en el océano, pero alcancé a recuperar el papel que había dentro —dijo Alejo.&lt;br /&gt;—¿Y lo tienes contigo? —preguntaron todos con curiosidad.&lt;br /&gt;—Claro, aquí lo tengo.&lt;br /&gt;—¡Pues muéstralo, hombre! —pidieron todos muy entusiasmados.&lt;br /&gt;—Esta bien, esta bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejo sacó el papel que guardaba bajo su tenaza y lo abrió sobre la arena. Los presentes se acercaron, incrédulos. No era un mapa del tesoro como todos habían creído: era un poema. Y decía así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-style: italic;"&gt;"Este será otro año,&lt;br /&gt;ven a verme viejo ermitaño.&lt;br /&gt;Gracias por la perla,&lt;br /&gt;no imagino ni perderla.&lt;br /&gt;Tengo mucho que hacer,&lt;br /&gt;pero ya te quiero ver.&lt;br /&gt;Vente en una almeja,&lt;br /&gt;tu amiga la cangreja."&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Se dice que esa noche nadie vió adonde fue el viejo cangrejo ermitaño, pero todos aseguran que fue a visitar a su amiga la ermitaña cangreja, montado en una almeja. Ya.... pero, ¿y qué pasó con Alejo? Pués quedó tan feliz de haber sido rescatado que bailó y bailo esa noche de Luna hasta que todos los habitantes de la playa se aprendieron el nuevo baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El baile del aventurero Alejo, el cangrejo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-zq4pcMkOyto/Tb_bceyLiDI/AAAAAAAABLk/kGsSFWex10s/s72-c/alejo-el-cangrejo.png' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-5832026791651050874</id><published>2011-02-24T13:07:00.000-08:00</published><updated>2011-02-24T21:16:33.786-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infantiles'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aventuras'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>Pequeña Gricel y el Castillo de Nunca Olvidarás</title><content type='html'>&lt;center&gt;Ethan J. Connery&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 300px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-XXZ2G2iPBDU/TWbRJbQyUMI/AAAAAAAABLI/HByMZGpoPeo/s400/gricel-castillo-nunca-olvidaras.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577375148412129474" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;La pequeña Gricel caminaba por el bosque de los enanos. Había salido temprano de la escuela y por eso estaba feliz, ya que era su cumpleaños y podría aprovechar el tiempo libre para hacer esas cosas que tanto le gustaba hacer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—No se si bailar o leer mis cuentos favoritos, pero lo que sea, ¡será entretenido!&lt;/span&gt; —pensaba alegremente camino a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba en eso cuando de repente se le cruzó en el camino un enano vestido con una túnica verde y un sombrerito de trapo. Gricel se asustó al principio ya que los enanos tenían la fama de ser traviesos y jugarle bromas a los viajeros de los bosques. El enano la miró y de inmediato se agazapó en el suelo, llorando de pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Qué le pasa señor enano?&lt;/span&gt; —le preguntó inocente, Gricel, al ver las lágrimas que derramaba el enano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enano no contesto, sinó que la miró otra vez y volvió a llorar... esta vez más fuerte. Pero a pesar de su inocencia, Gricel era muy inteligente y notó que el enano tramaba algo, seguramente una broma pesada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Señor enano, ¿hay algo que pueda hacer por usted?&lt;/span&gt; —le preguntó amablemente Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Lo que pasa, niñita, es que se me quedó atrapado mi globo favorito en ese árbol&lt;/span&gt; —respondió el enano, señalando con la mano hacia un abeto cercano, dónde un globo rojo amarrado a un hilo estaba enredado entre las ramas del árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡No se preocupe, yo lo alcanzaré por usted!&lt;/span&gt; —le dijo generosamente Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Cualquier ayuda es buena!&lt;/span&gt; —le respondió el enano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era evidente que el enano era un tramposo, ya que cada vez que la niña lo miraba, éste se ponía a llorar, pero Gricel no hacía más que mirar hacia otro lado y el enano se callaba. Gricel nunca pensó que un globo le traería tantos problemas, así que se agarró de una rama del árbol con una mano mientras con la otra intentaba alcanzar el hilo del globo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Casi, casi lo tengo... ya... ¡lo alcancé!&lt;/span&gt; —exclamó Gricel, satisfecha, cogiendo el hilo con sus dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltó al suelo con el globo en la mano y estaba a punto de dárselo al enano, cuando éste la miró sonriente y le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡¡ Buen viaje, niñita, ha-ha-ha !!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enano saltó en el aire y el globo rojo comenzó a crecer. Creció y creció hasta convertirse en un globo gigante. Gricel se dió cuenta que algo extraño pasaba y quizo deshacerse del globo, pero no pudo porque el hilo se le había enredado en la mano. El globo siguió creciendo y creciendo, hasta que de pronto llegó un fuerte viento y el globo se la llevó, dando vueltas por el aire como una alegre danzante. Gricel sólo atinó a sujetarse fírmemente del globo mientras éste tomaba altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Enano travieso!&lt;/span&gt; —exclamó la pequeña Gricel mientras se alejaba del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enano la miraba sonriente desde abajo mientras se despedía con un saludo burlón, para luego desaparecer en la espesura del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así Gricel se fue volando, volando ...sobre las copas de los árboles y más allá... hasta que llegó a las nubes. Estaba en eso cuando pasó volando un patito silvestre junto a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Cuac-cuac! ¿A dónde te diriges, pequeña niña?&lt;/span&gt; —Le preguntó el pato.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Señor pato, quiero ir a mi casa pero estoy volando demasiado alto y extravié el camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Vaya, cómo te dejan volar sola, niña! A ver.... si quieres te llevo al norte, ya que yo voy al norte porque se viene el invierno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Gracias señor pato, cualquier ayuda es buena!&lt;/span&gt; —le agradeció Gricel, aunque no estaba segura si su casa aun estaba en esa dirección ya que estaba volando muy alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pato tomó el hilo con sus patitas de pato y siguió volando al norte por un buen rato mientras le contaba a la pequeña las aventuras y desventuras de la vida de pato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Cuac-cuac! Estamos cerca del "Castillo de Nunca Olvidarás". ¿Te sirve por aquí niña?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Puede que si...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Bueno, entonces me despido. ¡Buena suerte, cuac!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Que tenga buen viaje, señor pato.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Cuac-cuac!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pato soltó el globo y siguió su rumbo al norte, seguro de haber hecho una buena acción. Pero Gricel aun no estaba segura si ya estaba cerca de su casa y si fuera así, tampoco sabía cómo descender ya que lo único que veía era un horizonte de nubes blancas y azules. Estaba en eso cuando vió que entre unas nubes se asomaba el techo de un viejo y gigantesco castillo... sin duda era el Castillo de Nunca Olvidarás, que había mencionado el pato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó hasta el techo del castillo y el globo se enredó en la torre más alta, así que Gricel aprovechó de saltar hacia una de las ventanas de la torre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Oh, por fin, ahora podré bajar a algún lado y regresar a casa!&lt;/span&gt; —se dijo feliz, Gricel, quién aun tenía ganas de leer su cuento favorito y de bailar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gricel bajó las escaleras del castillo y llegó hasta una enorme sala de piedra. Ahí, junto a una encendida chimenea y sentado en un rústico sillón de troncos se encontraba un gigante que dormía plácidamente mientras recitaba en sueños, una extraña poesía...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;" Una ovejita, una nube con patitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;un borreguito, un nimbo con pintitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;un corderito, un cúmulo de estrellitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿que es un carnero?&lt;/span&gt; "&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;...y así el gigante repetía lo mismo una y otra vez. Gricel, que era muy valiente a pesar de su edad, no tuvo miedo del gigante y se acercó para mirarlo mejor, ya que era una niña muy curiosa. Le dió pena que el gigante no pudiera terminar su poesía así que se acercó a su oído y le susurró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Un carnero es la lluvia livianita!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante despertó abriendo los ojos, emocionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡SIIIII!&lt;/span&gt; —retumbó su voz por todo el castillo&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; ¡Un carnero es la lluvia livianita! ¿quién, quién ha sido el de la idea?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Ejem, ejem... muy buenos días, señor gigante!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante miró a la pequeñita Gricel, pero como era tan pequeña tuvo que mirarla con una lupa gigante que guardaba en su bolsillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Eres poeta?&lt;/span&gt; —preguntó el gigante— &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Eres muy buena!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—No, soy Gricel y estoy perdida... quiero volver a casa, ¿puede ayudarme, señor gigante?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Lo siento pequeña, pero yo también estoy perdido... dentro de mi propio castillo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Cómo es eso? &lt;/span&gt;&lt;span&gt;—preguntó la niña&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Lo que ocurre es que este castillo es como un laberinto y a mi siempre se me olvida cuál es el pasillo que me lleva al exterior, por eso estoy atrapado aquí y me entretengo inventando mi poesía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Y cuanto tiempo lleva aquí atrapado?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Cien años, más o menos... pequeña.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Y en cien años sólo ha inventado una poesía?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—No, siempre se me ocurren diferentes rimas, pero tarde o temprano las olvido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Pensé que este era el Castillo de Nunca Olvidarás!&lt;/span&gt; —exclamó Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Claro, porque si te olvidas de algo... te pierdes!&lt;/span&gt; —le explicó el gigante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gricel que era muy sentimental, sintió compasión del pobre gigante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Y porqué no escapamos por la torre? Ahí tengo un globo, pero cómo soy tan pequeña no tengo el peso suficiente como para descender. A lo mejor si ambos nos asimos del globo podremos salir del castillo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Y por dónde se sube a la torre?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Por allí... no... por acá... no... ¡cuek! ...lo olvidé!!&lt;/span&gt; —respondió confundida, Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Ya ves, porqué es el Castillo de Nunca Olvidarás? Estaremos aquí otros cien años.&lt;/span&gt; —le dijo triste el gigante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Gricel era muy astuta y se le ocurrió la solución ideal :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿Y porqué no escapamos por la chimenea?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Ohhhh... ¡Que idea, no lo había pensado!&lt;/span&gt; —exclamó el gigante, sorprendido de la astucia de la pequeña.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Aunque usted es muy gordo como para subir por ahí.&lt;/span&gt; —observó Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Pin, pan, pón!&lt;/span&gt; —el gigante pronunció una palabras mágicas— &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Chiquitito quiero ser!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto el gigante que había sido verdaderamente gigante hasta entonces, se hizo chiquitito, pero tan chiquitito y pequeño que la propia Gricel no tuvo problemas en tomarlo con la palma de su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Usted es mago, señor gigante!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡¿Ya no choy gigante, que no lo vesh, niñita?!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¿y qué es ahora, entonces?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Choy un "gigante pequeñito"... y ahora shubamos por la chimenea y shalgamosh de aquí!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Bueno, bueno... pero no se enoje.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;" Una ovejita, una nube con patitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;un borreguito, un nimbo con pintitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;un corderito, un cúmulo de estrellitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Un carnero es la lluvia livianita!&lt;/span&gt; "&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Recitó el gigante pequeñito y acto seguido entró una nube por la chimenea y comenzó a llover sobre el fuego, hasta que éste se apagó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Ahora shi, shubamos!&lt;/span&gt; —dijo el gigante.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Ya voy, ya voy!&lt;/span&gt; —respondió feliz Gricel, por fín volvería a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pequeña comenzó a subir por la chimenea hasta que salió al techo del castillo. Con el gigante pequeñito guardado en un bolsillo, caminó hasta llegar al techo de la torre dónde le aguardaba el globo rojo. Se amarró fírmemente el globo, llegó un viento y se la llevó por los aires lejos del Castillo de Nunca Olvidarás. El gigante pequeñito parecía feliz, por fín se sentía libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Bueno, ahora debemos descender.&lt;/span&gt; —dijo la pequeña.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Comenzaré a crecer de a poquito!&lt;/span&gt; —replicó el gigante— &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Pon, pan, pín... Gigante de a poquito quiero ser!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aferrado al hilo del globo, el gigante pequeñito comenzó a crecer de a poquito y el globo empezó a perder altura debido al peso. Atravesó el campo de nubes y llegaron a la copa de los árboles, cuando el globo tocó una rama y éste se pinchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡¡¡ PLAF !!!&lt;/span&gt; —el globo reventó.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡¡ Waaaaaa !!&lt;/span&gt; —gritaron Gricel y el pequeño gigante mientras caían en el bosque.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Gigantón de una quiero ser!&lt;/span&gt; —dijo el pequeño gigante antes de tocar el suelo, y al instante se convirtió de nuevo en el gigante más gigante de todos los gigantes gigantónamente agigantados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;....atrapó a Gricel con su enorme mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Nos salvamos!&lt;/span&gt; —suspiró aliviada Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—Bueno... fue muy entretenido jugar contigo, ojalá podamos jugar de nuevo en otra ocasión&lt;/span&gt; —dijo el gigante, y de pronto se convirtió en el pato que la había llevado volando al norte.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡¡No puede ser, pero si eres el señor pato!!... ¡¿Cómo?!&lt;/span&gt; —exclamó confundida Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡¡Cuac-cuac, BOING!!&lt;/span&gt; —respondió el pato, y de pronto se transformó en el enano, de sombrero y vestido de verde, que le había salido al paso en medio del bosque.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Enano travieso, me jugaste una broma!&lt;/span&gt; —exclamó enfadada Gricel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Cualquier ayuda es buena!&lt;/span&gt; —respondió el enano, quién comenzó a correr y correr hasta que desapareció por un camino del bosque. Gricel lo persiguió hasta que se dió cuenta que el camino la conducía directo a su casa, ahí estaba su mamá quién la esperaba, preocupada... con su torta de cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;—¡Mamá Babel nunca me va a creer cuando se lo cuente!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó Gricel, abrazando a mamá Babel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-XXZ2G2iPBDU/TWbRJbQyUMI/AAAAAAAABLI/HByMZGpoPeo/s72-c/gricel-castillo-nunca-olvidaras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-5416414459784920551</id><published>2011-02-12T00:36:00.000-08:00</published><updated>2011-03-24T09:33:25.279-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chilenos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infantiles'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>Astronomía con Tía Babel</title><content type='html'>&lt;center&gt;Ethan J. Connery&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 375px; height: 235px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-mwclfUvOY7U/TYtyPTEXxfI/AAAAAAAABLc/FqA0wvY2DxU/s400/marciano.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5587685369825445362" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/center&gt;Era la tarde del Sábado, pero de todas maneras habría clases. Eso porque era una clase especial, por 2 razones: la primera y más importante es que la clase la haría la "Tía Babel", que es muy querida por todos los niños de la escuela. La segunda es que sería una clase de "astronomía", por lo que el pequeño Yab-yab podría vanagloriarse de opinar sobre el tema a la misma altura que la tía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las clases de la tía Babel son entretenidas e interesantes. La tía es muy creativa y siempre se le ocurre cada idea loca... -se dijo el pequeño Yab-yab nada más llegar al colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró a la sala de clases y ahí estaban todos los niños haciendo de las suyas. Caperucita comía una manzana sobre la mesa de la profe, Pulgarcito se había sacado los zapatos y caminaba entre los bancos, Hansel y Gretel habían capturado un gorrioncillo y lo enseñaban a los otros niños, y Rapunzel ...estaba haciéndose trenzas, para variar. Todo esto a vista y expectación del niño nuevo, recién llegado, que se hallaba sentado en un rincón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, la clase era un desorden y eso porque Tía Babel aun no llegaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Niños! ¡Todos al Patio! -Apareció Tía Babel en la puerta de la sala.&lt;br /&gt;-¡Eeeeh, Tía Babel! -exclamaban los niños, felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más llegar Tía Babel y todos los niños eran un 6,8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño Yab-yab se preguntaba cuando empezaría la tan esperada clase de Astronomía. En el patio se encontraba Tía Babel quien, al parecer, había instalado un pequeño telescopio para que los niños pudieran ver la Luna y las estrellas. Lástima que aun no anochecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Sol es una estrella, parecida a las que vemos en la noche, sólo que está tan cerca de la Tierra que hace que tengamos día -comenzó Tía Babel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños ya se habían reunido entorno de la tía más querida de la galaxia y escuchaban atentamente sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alrededor del Sol giran varios planetas que son redondos y más chiquititos; como la Tierra, por ejemplo. El planeta dónde vivimos está en tercer lugar...&lt;br /&gt;-Tía Babel, ¿Y qué planeta está en primer lugar? -preguntó Hansel.&lt;br /&gt;-En primer lugar está Mercurio.&lt;br /&gt;-¡Mercurio le ganó a la Tierra! -gritó Hansel.&lt;br /&gt;-¡Ooooh! -exclamaron los niños.&lt;br /&gt;-Bueno, podríamos decir que sí... -dijo Tïa Babel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tía Babel, Tía Babel... ¿Y qué planeta está en segundo lugar? -preguntó Gretel.&lt;br /&gt;-Bueno, Venus es el segundo planeta, pero...&lt;br /&gt;-¡Venus le ganó a la Tierra! -gritó Gretel.&lt;br /&gt;-¡Ooooh! -exclamaron los niños- Tiene razón Gretel, Tía Babel. Venus también le ganó a la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los niños parecían maravillados ante estas revelaciones, menos el niño nuevo y el pequeño Yab-yab, que se habían llevado una mano a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver... preguntémosle al pequeño Yab-yab qué opina, parece que tiene algo que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los niños miraron con ojos preguntones a Yab-yab. Si Tía Babel decía que Yab-yab tenía algo que decir, era porque sin duda el pequeño tenía algo que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo creo -dijo Yab-yab- que Venus le ganó a la Tierra, pero perdió ante Mercurio.&lt;br /&gt;-¡Ooooh! -exclamaron los niños- ¡Tiene razón Yab-yab, Tía Babel, Yab-yab tiene razón!&lt;br /&gt;-Pero la Tierra no perdió la carrera, ¿verdad Tía Babel? -preguntó el pequeño Yab-yab.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños miraron a Tía Babel, esperando expectantes su muy sabia respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si Yab-yab, tienes razón: la Tierra le ganó a... Marte.&lt;br /&gt;-¡¡Eeeeh!! -gritaron entre aplausos y vítores los niños- ¡Le ganamos a Marte, le ganamos a Marte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño nuevo se achunchó, pero los demás rebozaban de alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Un momento! -intervino Pulgarcito- ¿Pero, y la Luna en qué lugar quedó?&lt;br /&gt;-¡Ooooh, la Luna... la Luna...! -comenzaron los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya era casi de noche y la Luna se hallaba brillante sobre sus cabezas. La Tía Babel miró atentamente la Luna, como esperando una respuesta... ¿en qué Lugar de la carrera había llegado la Luna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que pasa es que la Luna hizo trampa: se aprovechó de que la Tierra se iba adelantando y se quedó dando vueltas alrededor de ella mientras avanzaba.&lt;br /&gt;-¡Oh, entonces la Luna es una tramposa! -exclamó asombrada Caperucita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños miraron con ojos acusadores a la Luna, que parecía esconderse detrás de una nube para ocultar su vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero fíjense niños, que por hacer trampa, la Luna quedó atrapada alrededor de la Tierra, y si eso no hubiera pasado, ahora no tendríamos esta Luna tan bonita que nos cuida esta noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños admiraron la Luna con nostalgia porque en sus corazones la habían perdonado. La Luna no se dejó esperar y salió detrás de la nube para alegrar con su brillo la fascinante clase de la Tía Babel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tía Babel, ¿y vive gente en la Luna? -preguntó curiosa Rapunzel.&lt;br /&gt;-No "trencitas", nadie vive en la Luna... pero si alguno de ustedes cuando grande llegara a ser astronauta, entonces si, existe la posibilidad que visiten la Luna. ¿A quién de ustedes les gustaría ser astronauta? -preguntó la adorable profesora.&lt;br /&gt;-¡Yo, yo, yo! -levantaban la mano, los niños. Pero el niño nuevo no dijo nada, sólo sonreía. Entanto Yab-yab aun seguía fascinado mirando la Luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tum-tum, tum tum! -el corazón del pequeño Yab-yab latía con fuerza cada vez que la Luna brillaba redondita en el firmamento.&lt;br /&gt;-Me gustaría conocer un marciano -dijo Hansel, muy resuelto.&lt;br /&gt;-¡Ji-ji-ji! -se reían los niños, ya que nadie más creía en los marcianos.&lt;br /&gt;-¡Noooo: los marcianos no existen! -explicó Gretel- ¿Verdad que no existen los marcianos, Tía Babel?&lt;br /&gt;-Bueno, ¡Nunca nadie ha visto uno, todavía! -explicó la Tía- pero de seguro que pueden haber otros niñitos como ustedes, allá en la estrellas... ¡Hay tanto que no conocemos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta había cortado la inspiración del pequeño Yab-yab, quien nuevamente se había llevado la mano a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno Tïa, ¿Y cuando vamos a ver por el telescopio? -preguntó Yab-yab, finalmente.&lt;br /&gt;-¿Telescopio? ¿Cual telescopio? -preguntó Tía Babel, sorprendida.&lt;br /&gt;-Aquel que instaló en el patio esta tarde, naturalmente -explicó agrandado, Yab-yab, señalando el objeto que se encontraba al otro lado del patio de recreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños miraron hacia dónde Yab-yab señalaba, incluída la Tía Babel quién no recordaba haber instalado un telescopio. El pequeño Yab-yab levantó una ceja cuando vio la expresión de sorpresa en la cara de sus compañeros. Lo que había al otro lado del patio no era un telescopio, sino un pequeño platillo volador. ¡Tia Babel estaba desconcertada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me descubrieron, me descubrieron! -gritó el niño nuevo, quién hasta el momento había pasado casi desapercibido para sus compañeros, pero no para Tía Babel que había notado su extraño atuendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño nuevo corrió hacia el platillo volador y entonces todos lo notaron: tenía 2 grandes ojos oscuros, un par de antenas nacían de su cabeza, y además... era de color verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si no es un niño! -exclamó Caperucita.&lt;br /&gt;-¡Es un marciano! -gritó Hansel.&lt;br /&gt;-¡Es un niño-marciano! -aclaró Gretel.&lt;br /&gt;-¡¡Guaaaa!! -gritaron los niños y comenzaron a correr alrededor de la Tía. Si hay una tía que podía salvarlos de un marciano, aquella sólo podía ser "Tía Babel".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No será otra broma tuya, pequeño Yab-yab? -preguntó la Tía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yab-yab tenía sus ojos abiertos como platos ante el encuentro cercano, y sólo atinó a contestar que no, con un movimiento de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El platillo volador se elevó a toda velocidad hacia el firmamento, llevando a su único ocupante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡FIIIUUUUMMMMM!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nave espacial se detuvo a la altura de las nubes y regresó a toda velocidad, deteniéndose en el centro del grupo de niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por cierto, Tía Babel... ¡Los marcianos le ganamos la carrera a los jupiterianos! ¡Marte le ganó la carrera al planeta más grande del Sistema Solar! ¡Ha-ha-ha-ha! -reía alegre el marciano mientras emprendía nuevamente vuelo hacia las estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento levantado por la potencia de la nave había hecho volar la capa de Caperucita, el gorrión de Hansel y Gretel había huído en la confusión, pulgarcito se hallaba aferrado a la rama de un árbol y Rapunzel tenía las trenzas enredadas. En cuanto a Tía Babel, se hallaba tan sorprendida que no alcanzó a ver cómo el pequeño Yab-yab se escapaba de la clase para contarles este cuento a todo el Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Olvidaste tu lonchera, pequeño marciano! -exclamó finalmente hacia las nubes, Tía Babel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-mwclfUvOY7U/TYtyPTEXxfI/AAAAAAAABLc/FqA0wvY2DxU/s72-c/marciano.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-2534314724617044742</id><published>2011-01-31T22:14:00.000-08:00</published><updated>2011-01-31T23:16:55.781-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sueños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>Derrotero de un sueño sin sentido</title><content type='html'>&lt;center&gt;Ethan J. Connery&lt;br/&gt;&lt;img style="width: 320px; height: 194px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TUeqk2s7-eI/AAAAAAAABJ4/P0tmKnfiuaE/s320/newton.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5568607014402914786" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Aun está obscuro. Avanzo por la nieve a paso más seguro mientras el camino se pierde al horizonte. Miro atrás y una caverna se ha cerrado; algunos animales han quedado atrapados en el hielo, como congelados en el tiempo. Sin embargo... uno parece moverse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Intenta escapar! La pared es muy gruesa, ¿podrá lograrlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un temblor remece el interior de la caverna helada mientras sus ondas se disipan en la vacuidad. La fuerza es suficiente y la pared que había cerrado el paso, estalla en mil fragmentos de frío cristal, los que se dispersan en el aire impecable de la noche, sin llegar a tocar tierra, pues tarde o temprano terminan por formar parte del impresionante campo estelar que por sobre mi cabeza se extiende, de norte a norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El animal que acaba de escapar a las fauces del inframundo es sin duda un rinoceronte... o quizá una jirafa, más probablemente un caribú, pues parece adoptar nuevas formas con cada paso que se adelanta. No puedo percibir la intención en su instinto, y el caribú arremete contra mí, como una piedra perdida en la vasta planicie de un montaraz paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la sorpresa, salto hacia un árbol ubicado a mi derecha, aferrándome a una rama que se balancea sin viento. El enorme roble no estaba hace un momento. Sus raíces se entierran en el suelo como si de un gran gigante intentando levantarse, se tratara. La raiz se eleva agitando la copa, y el roble se inclina hacia un profundo abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ohhh! -argumenta el roble- ¡mil perdones, extraño amigo! ¿Qué haces que me despiertas de mi sueño invernal?&lt;br /&gt;-Señor, soy yo quién sueña esta noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El roble parece meditar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mmm..., ya veo. Entonces, si no te molesta, pequeño humano, volveré a dormir... zzzzz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El árbol se ha dormido nuevamente en su última posición, no sin antes enredar con sus ramas los cuernos del caribú, que había estado golpeando incansable su tronco. El espíritu del caribú escapa de su atado cuerpo y éste me embiste buscando mi destierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Caribú, ¿Porqué me atacas? ¿soy acaso un extraño en mi propio sueño?&lt;br /&gt;-El espíritu del animal no responde, pero da media vuelta y se lanza hacia el vacío, hacia el negro abismo de cascadas cuyo canto se pierde en el infinito de un Universo que sólo existe dónde no hay nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un segundo creo sentir algo de paz, al oír al viento hablar mientras una docena de voces extemporáneas se cuelan en las ramas del roble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De dónde eres?&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que quieres?&lt;br /&gt;-¿Buscas algo en particular?&lt;br /&gt;-¿Dónde están tus amigos?&lt;br /&gt;-¿Bla bla bla...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vocecillas imprudentes no paran de preguntar una y otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué impertinentes! -pensé- ¡¿Pueden dejarme descansar tan sólo un momento?!&lt;br /&gt;-Esta bien, ¡No te enfades!&lt;br /&gt;-¡Vaya con este extraño!&lt;br /&gt;-¡Ni siquiera es de aquí!&lt;br /&gt;-¡Que impertinentes, que impertinentes...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vocecitas discutían entre sí y no paraban de repetir, ¡Que impertinentes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién se figuraría que el viento es un hablador? Supongo que no tiene nada mejor que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aburrido de no encontrar nada nuevo, el viento se aleja, dejándome en paz. Pero inesperadamente percibo un nuevo peligro, acechando desde la obscuridad de alguna neblina pasajera. Instintívamente con mi mano busco mi espada atada al cinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vaya!, creí que era un arco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuentro la funda en su lugar, pero no había rastros de su contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está la espada? ¡El peligro es inminente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La neblina se avalanza sobre lo que queda del caribú y éste desaparece. La nube envuelve el árbol, como si fuese una tempestad, pero no logra engullirlo. No obstante  se detiene a los segundos y avista mi presencia. Me observa amenazante, tal si yo fuera un apetitoso alimento. Es una nube voraz. No lo pienso dos veces, y salto hacia el abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es un sueño, puedo hallar algo mejor en otro sit...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No alcanzo a terminar la frase y caigo en medio de un bosque. Para variar: sobre las ramas de un enorme árbol. Comienzo a descender rama por rama... desciendo, desciendo, desciendo. No hay caso, ¡Los árboles de aquel bosque no tienen raíces! sólo se elevan desde el insondable abismo, no hay suelo, no hay dónde bajar. Podría descender mil años y todo sería igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salto a otra rama cercana y descubro que, de rama en rama, es más sencillo avanzar. Avanzo incansable a través del verde follaje. Con hábiles saltos y agarres me adapto en ese mundo natural. No se si soy un hombre o una criatura de los bosques. Podría ser que ese no fuera mi sueño después de todo..., quizá sólo soy una criatura de la imaginación que soñó dentro del sueño de un hombre, que era el hombre que soñaba con ser una criatura de la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces soy el hombre -me dije, analizando mis cabilaciones- debo escapar de este quimera sin sentido y regresar a la perfecta utopía del Mundo Humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bosque termina de pronto y nuevamente caigo, pero hacia adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La gravedad es tan disparatada en la fantasía humana, que Newton se comería su manzana sin preocupaciones -dije, en voz alta.&lt;br /&gt;-¿Me llamabas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En plena caída libre miro a mis espaldas y he aquí al propio Isaac Newton, cayendo en picada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No puede ser! ¿De verdad es Ud., Sir Isaac Newton? -pregunté, algo atontado.&lt;br /&gt;-Prefiero que me llamen Kansas. -Me respondió el respetable científico.&lt;br /&gt;-¿Kansas? ¿como al Estado de "Kansas", en los Estados Unidos de Norteamérica?&lt;br /&gt;-En efecto. Así me llaman todos mis amigos por aquí.&lt;br /&gt;-¿Porqué escogería un nombre así? Ud. es inglés.&lt;br /&gt;-Porque me agrada Columbus, la sede del Condado Cherokee.&lt;br /&gt;-¿Y? -le pregunté, estupefacto.&lt;br /&gt;-Y eso queda nada más y nada menos que...&lt;br /&gt;-No me diga: en Kansas.&lt;br /&gt;-Correcto.&lt;br /&gt;-¡¡Este sueño es absurdo!! ¿cuando despertaremos? -pregunté, cansado de inconsistencias.&lt;br /&gt;-Definitívamente... cuando toquemos suelo -me respondió "Kansas", mientras mordía una manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré hacia abajo, esperando ver pronto el suelo, aunque por la velocidad de caída no lo esperaba tan dispuesto. Lentamente un nuevo plano comenzó a aparecer en la profundidad de la noche: el suelo se acercaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que falta poco, Sir Kansas -le dije a Newton, pero no recibí respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me giré hacia atrás y vi que Newton se hacía con otra manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mr. Newton. Estamos a punto de estrellarnos... ¿qué sugiere?&lt;br /&gt;-¡Toma una! -me dijo, arrojándome la manzana.&lt;br /&gt;-Gracias, esperaba algo menos metafísico.&lt;br /&gt;-Entonces nos veremos más adelante, hasta luegoooooo... -se despidió mientras se alejaba de mi trayectoria como engullido por una onda de gravedad diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faltaban 5 segundos para el impacto, 4... 3... 2... 1... Como un proyectil atraviezo los límites de aquel Mundo sin sentido y despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por fin!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hallaba durmiendo junto a una fogata apagada, en lo alto de una montaña.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TUeqk2s7-eI/AAAAAAAABJ4/P0tmKnfiuaE/s72-c/newton.png' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-7405061359411419406</id><published>2011-01-20T21:07:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T23:01:51.480-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sueños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>El fuego de la luna ausente</title><content type='html'>&lt;center&gt;Ethan J. Connery&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 238px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TTkcDBQPSeI/AAAAAAAABIk/ukrShp4IbvA/s320/hielo-fuego.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5564509652794690018" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;Caminaba por un desierto habitado por tan sólo unos cuantos matorrales. Un lejano y constante silvido se oía en la distancia, pero no distinguí nada debido a la bruma, pues un viento polvoso se elevaba en el horizonte. Comencé a caminar en ese mundo vacío cuando oí una voz que me hablaba, palabras cuyo significado se pierden en el cansancio del sueño profundo. Me di la vuelta buscando el orígen de la voz, cuando me encuentro cara a cara con un oso grizzly. La criatura me hablaba tal cual fuera un ser humano, y aunque no recuerdo exáctamente lo que me dijo, si recuerdo que tuvimos una larga charla llena de misterio. Casi al terminar la conversación una fogata se encendió a nuestros píes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya es hora -dijo el Oso, levantándose en sus dos patas traseras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poder sobrenatural emergió de su hocico, como el frío aliento del mañana. Una nube comenzó a formarse frente a él. Entonces... sólo entonces... comprendí que volaba. La nube me había envuelto y mis píes ya no tocaban el frío suelo del desierto, sino un negro y vacío infinito plagado de estrellas cuyos brillantes colores no existen en el mundo del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, dentro mi ser, nació un nuevo poder y pude ver tras la bruma lejana los infinitos senderos del futuro que se cruzaban, fluían y estallaban cuan extraordinarios pájaros de fuego. La voz del oso aun resonaba en mi mente pero él ya no se encontraba. Volando, a través del firmamento, divisé en la lejanía una torre, que poco a poco se hizo montaña. Era una montaña enorme, de dimensiones colosales... su base se hundía en lo profundo de la noche, hacia lo hondo de un abismo que no puedo mencionar porque su nombre se perdía en el sonido de las aguas que caían estrépitosamente hacia la nada. Un misterio aguardaba a la mirada de lo eterno y en lo alto de la cumbre. La montaña parece avanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estará viva? -pensé para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco me acerco a un peñasco y lo alcanzo. A los píes del peñasco varios animales aguardaban mi llegada; algunos con buenas intenciones, y otros... si tenían intenciones, las ocultaban. Nuevamente óigo la voz del oso, y éste estaba a mis espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que buscas, está allá arriba. ¡Ve por ello! -me ordena, mientras me indica hacia la cima con afiladas garras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cumbre parece brillar en una espesa neblina, en medio de la noche. Las estrellas rotan en lo alto y aun así la montaña avanza de frente. La montaña es vertical, casi carece de pendientes. Algo me llama en las alturas, algo clama por mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...Ya'al.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es extraño, no es mi nombre, pero por alguna razón se que el llamado es para mí. Quizá alguna vez me llamé así o quizá en los sueños los nombres suenan diferente. Comienzo a ascender tanteando cada paso con píes y manos, aferrándome a lo imposible. Escalo a las alturas, no hay tregua... he perdido la facultad de volar, pero no me doy por vencido. Parece que no avanzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...¡Ya'al! -repite la voz, profunda como el trueno que retumba en la praderas de mi universo sin tiempo.&lt;br /&gt;-¿Me esperará? -pienso- ¡Es imposible!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro hacia abajo. Los animales siguen mi huella pero mantienen la distancia. El oso se ha desvanecido... pero, inesperadamente se me ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si el abajo fuera arriba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuego eterno nace frente a mí y decido soltarme y caer... hacia arriba. Caigo hacia los cielos que se pierden en la altura, hasta alcanzar un nuevo peñasco, y ahí me detengo. Un camino se me abre entre unas rocas de cristal de cuarzo. Una extraña y melódica musiquita resuena con cada partícula de polvo. El camino se ensancha y lo aprecio con claridad: sube directamente hacia la cumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fue demasiado fácil -pensé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me doy cuenta que hay otro camino, en la boca de una catarata: un sendero más estrecho, oculto y escondido... porque en mi sueño lo oculto y lo escondido no es lo mismo. El sendero se interna en la montaña, como en una recta espiral. Es una caverna. Es obscura como la noche sin sueños, pero de su interior nace un hilo de aguas cristalinas que desciende, con la pureza semejante a la mirada de una diva. Un espíritu sincero habita en sus profundidades, en el corazón de la montaña. Sigo el sendero de agua, pero nada más entrar a la caverna y un rugido a mis espaldas me amenaza. Giro por instinto indagando tras las aguas de la catarata. Una sombra tenebrosa intenta cruzar. Busco algo a mis espaldas... no se qué, pero lo encuentro: es una flecha. La miro, sostenida fírmemente en mi mano y despierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...pero no, aun no he despertado. Del fuego que me seguía extraigo una rama ardiendo. Es una rama, sinó un arco. Ubico la flecha en posición y tiro con presteza. La flecha cruza las aguas y da en el blanco. Lo que haya sido, se aleja. Pasado unos segundos, una dulce voz, quizá el murmullo del agua, o quizá una doncella etérea, me habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Kiché..., kiché!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces lo entiendo. Ya'al es Kiché, Kiché es Ya'al... pero más allá, alguien más.&lt;br /&gt;La caverna me lleva por un tunel hacia los hielos del mismísimo génesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aun es tiempo! -me animo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras los hielos, aprecio en la distancia aquel fuego eterno que se eleva. Es la luna, y aquella, sin miedo, se adentra en la nube de la montaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién soy, en realidad?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TTkcDBQPSeI/AAAAAAAABIk/ukrShp4IbvA/s72-c/hielo-fuego.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-1341402093326912890</id><published>2011-01-03T21:04:00.000-08:00</published><updated>2011-01-03T22:05:17.349-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Halloween'/><title type='text'>Condiciones</title><content type='html'>&lt;center&gt;Hana Midori (Luisa Fernanda Beltrán)&lt;br /&gt;Bogotá - Colombia&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 277px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TSKtgRO8aNI/AAAAAAAABIQ/okOOOV8gmc0/s320/Condiciones.jpg" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5558195660022114514" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Una a una se deslizaban las gotas de lluvia por el cristal sucio de la ventana. Danzaban entrelazando sus caminos al descender, y sucumbían al estrellarse con fuerza en el alféizar de madera oscura creando diminutas pero numerosas gotitas de agua que se dispersaban cubriendo los cortinajes, el suelo y las paredes, así como una mano que reposaba inmóvil apoyada en el brazo de un enorme sillón garzo de aspecto señorial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado algo más de ocho años desde que se habían conocido. Desde el momento en que se divisaron, halláronse tan atractivos el uno al otro que no concebían ahora la vida sin estar juntos. Pasaban largas horas jugueteando como adolecentes en los bosques cercanos al edificio blanco y gris en donde residían, conversaban largamente sobre diversos temas y cuando no encontraban actividades que los entretuvieran, se dedicaban a contemplarse admirados de la suerte que tenían de ser amados por la persona a quien amaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucían sin embargo, demacrados y ojerosos. El amor sanaba sus espíritus, pero sus cuerpos se deterioraban cada vez más rápido. Apesadumbrados, se hacían mutua compañía durante las extensas y tortuosas quimioterapias a las que eran sometidos allí. Tenían cáncer, y aunque ambos sabían que pronto sucumbirían ante el poder supremo de la enfermedad, sus momentos juntos les proporcionaban la fortaleza necesaria para haber sobrepasado los pronósticos que hacían los médicos acerca de su expectativa de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel día, mientras la lluvia arreciaba inclemente en conjunción con el viento sacudiendo árboles y ventanales con vehemencia, presentían que el momento había llegado. Martin yacía inerte sobre la cama, pálido como un papel. Sólo el sonido acelerado y arrítmico de su respiración revelaba que aún estaba vivo; su vida se extinguía presurosamente. Sara acompañándolo sentada junto a la ventana, tamborileaba los dedos de una de sus manos en el sillón mientras la otra permanecía sin moverse. Su cara sonriente escondía un lacerante sentimiento de impotencia que la carcomía por dentro al ver a su amado ser consumido por las garras de la muerte sin que ella pudiese hacer nada. Pese a su intento de mostrar serenidad, las cuencas debajo de sus ojos colorados de tanto llorar, estaban más pronunciadas que de costumbre. Ahora tenían un color plomizo y se hundían con ahínco a lado y lado de su nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Salgamos&lt;/span&gt;-susurró Martin sin pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incorporándose, Sara se aproximó con lentitud hacia la cama y besándolo en la frente, negó con la cabeza. –&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No es posible, cariño&lt;/span&gt;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martin girándose hacia la pared, ocultó de su adorada novia la expresión triste que cruzó como un relámpago su rostro. Declama para sí mismo los versos de &lt;span&gt;"Amor Constante Mas Allá De La Muerte"&lt;/span&gt; y teme, no por su vida que se evapora como la nieve al inicio de la primavera, sino por el dolor insoportable de no volver a ver los ojos, sentir los labios o rozar la piel de aquel ángel maravilloso que reza ahora de rodillas tomando su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, una luz escarlata invade la habitación y un olor pútrido envicia el aire. Allá en un rincón aparece el ser temido, el odiado, el repudiado, y para algunos el amado. La Parca en persona ha venido. Levanta la hoz de forma amenazante y disponiéndose a cumplir con su labor la guinda hacia el moribundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grito suplicante se escucha. Sara yace ahora cubriendo con su cuerpo el de Martin, y llorando le implora a la implacable Moira que les otorgue la oportunidad de estar juntos en la vida o en la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta, mira con picardía a la pareja que no desea ser separada. Retrocede algunos pasos, y con un movimiento veloz hace emerger tras de sí lo que parece ser una montaña enorme de osamentas ensangrentadas; se sienta cómodamente allí y recostando su cabeza en la hoz guarda silencio. Pasan algunos minutos, luego horas y ésta no se inmuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara que permanece aún acostada sobre Martin, mira con curiosidad temerosa el proceder del extraño ser. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Qué piensa?&lt;/span&gt; Se pregunta cada tanto. Sin embargo, no pronuncia una palabra ni hace un movimiento por miedo a incitar de alguna manera su furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras mucho esperar, La Parca se levanta; con el mismo ademán veloz desaparece su particular mobiliario y con expresión generosa se dirige a la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿No importan las condiciones?&lt;/span&gt;- pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara desconcertada solo atina a contestar precipitadamente –&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No&lt;/span&gt;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bien&lt;/span&gt;- responde la muerte sonriendo –&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Que así sea&lt;/span&gt;- Un estruendo ensordecedor hace temblar el lugar; gritos tenebrosos se oyen de la nada y una especie de sonido agudo se incrementa a lo lejos. El suelo se sacude con violencia y después, todo queda en silencio. Las enfermeras desorientadas corren con presteza en busca del lugar desde donde se emiten los ensordecedores ruidos. Al llegar a la habitación de Sara y Martin, la encuentran vacía por completo brillando con misteriosa pulcritud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre implora desconsolado por la vida de su compañera. Arrastrándose alcanza las vestiduras negras y enmohecidas de la Parca y agitándolas con frenesí exclama reiteradamente que desea estar junto a ella para siempre. Haciendo surgir del suelo un acumulo de huesos cubiertos de una capa bermeja y pegajosa, la muerte se apoltrona plácidamente. Gran cantidad de esqueletos se retuercen lamentándose bajo su peso, abriendo la boca intentando emitir algún sonido. No se escucha nada y el afligido esposo nada entiende. Entre la multitud de restos, se observan varias parejas unidas por pesadas cadenas, y allí, asomando desde lo profundo del montículo, se destacan dos calaveras de aspecto más reciente, en cuya calota se distinguen apenas las iniciales m y s. Tras pensar un rato, el ser sobrenatural se acerca al hombre suplicante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Amigo, ¿No importan las condiciones?&lt;/span&gt;- dice levantando la hoz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TSKtgRO8aNI/AAAAAAAABIQ/okOOOV8gmc0/s72-c/Condiciones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-5165178076870383009</id><published>2010-12-14T22:00:00.000-08:00</published><updated>2010-12-19T00:17:01.531-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navideños'/><title type='text'>La visita de Santa Claus</title><content type='html'>&lt;center&gt;Clement Clark Moore&lt;br/&gt;&lt;img style="width: 320px; height: 217px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TQ2uROT7WaI/AAAAAAAABIE/TO4lOpdPRk0/s320/santa-claus-clement-clark-moore.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5552285526540376482" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Era la noche antes de Navidad, mientras que por la casa ya nada se movía, ni siquiera un ratón pasa; las medias colgaban de la chimenea con cuidado, en espera que Santa Claus pronto haya llegado; los niños abrigados en sus camas, acurrucados estaban, mientras que sueños fantásticos en sus cabezas danzaban; yo con mi gorra y mamá con su chal, pensábamos solo en el largo sueño invernal, cuando afuera de pronto un alboroto se presentaba, brinqué de mi cama para ver que pasaba, con empeño a la ventana como relámpago salté, y abrí las persianas y el bastidor elevé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna en el seno de la nieve que caía daba a los objetos, resplandor de mediodía,&lt;br /&gt;cuando, ante mis maravillados ojos aparecían, un trineo miniatura y ocho pequeños renos que venían, con un viejito manejando, muy alegre y veloz, supe de inmediato que era Santa Claus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más rápido que águilas sus corceles vinieron, y él les silbaba, les gritaba, y sus nombres se oyeron;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahora Lucero! ¡ahora Cometa! ¡ahora Zorro y Saltarín! ¡adelante Cupido! ¡adelante Gracioso! ¡adelante Centella y Bailarín! ¡a lo alto del pórtico! ¡a lo alto de la pared subamos! ¡ahora empujen vamos! ¡empujen vamos! ¡todos empujen vamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hojas secas que ante el salvaje huracán vuelan, y cuando hallan un obstáculo al cielo se elevan, hacia arriba del tejado los corceles volaron, a Santa Claus y el trineo lleno de juguetes llevaron. Y en un santiamén, oí sobre el techo sonar, el pateo de cada pezuñita al llegar. Como lo supuse, mi cabeza fuí volteando, y ví por la chimenea a Santa Claus, con su bulto bajando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él vestía todo de piel, de pies a cabeza, y su ropa estaba manchada de hollín y ceniza; un bulto de juguetes sobre su espalda pendía, parecía vendedor ambulante, cuando su paquete abría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos como brillaban; sus hoyuelos ¡que belleza!, sus mejillas eran rosadas, su nariz una cereza, como un arco, dibujada hacia arriba su boquita graciosa, y tan blanca como la nieve, su barba primorosa; el cabo de una pipa sus dientes tenían con firmeza, y el humo como una corona rodeaba su cabeza; él tenía cara ancha, y su barriguita que lo redondea, la sacudía cuando reía, como tazón de jalea. Era gordinflón y cachetón, un alegre y verdadero enano viejo, sí que muy a mi pesar, me reí cuando lo ví; con un guiño de su ojo, y un saludo de su cabeza me hizo saber, que no había motivo del cual debía temer; no habló ni una palabra, fué directo a su trabajo, y colocando sus dedos junto a su nariz, dió un saludo de despedida, y por la chimenea subió en un tris; él brincó a su trineo, y a su equipo dió un silbido, con empeño todos volaron y pronto los había perdido. Pero aún lo oí exclamar, al perderse en la oscuridad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ho ho ho ...feliz Nochebuena a todos! ¡Ho ho ho ...feliz Navidad!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TQ2uROT7WaI/AAAAAAAABIE/TO4lOpdPRk0/s72-c/santa-claus-clement-clark-moore.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-7510148119668068895</id><published>2010-12-13T17:58:00.000-08:00</published><updated>2010-12-13T18:08:42.577-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aventuras'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tradicionales'/><title type='text'>El soldadito de plomo</title><content type='html'>&lt;center&gt;Hans Christian Andersen&lt;br/&gt;&lt;img style="width: 320px; height: 230px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TQbRGg7JVXI/AAAAAAAABHs/8xbqvjnwWsk/s320/el-soldadito-de-plomo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550353500628145522" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Había una vez veinticinco soldaditos de plomo, hermanos todos, ya que los habían fundido en la misma vieja cuchara. Fusil al hombro y la mirada al frente, así era como estaban, con sus espléndidas guerreras rojas y sus pantalones azules. Lo primero que oyeron en su vida, cuando se levantó la tapa de la caja en que venían, fue: "¡Soldaditos de plomo!" Había sido un niño pequeño quien gritó esto, batiendo palmas, pues eran su regalo de cumpleaños. Enseguida los puso en fila sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada soldadito era la viva imagen de los otros, con excepción de uno que mostraba una pequeña diferencia. Tenía una sola pierna, pues al fundirlos, había sido el último y el plomo no alcanzó para terminarlo. Así y todo, allí estaba él, tan firme sobre su única pierna como los otros sobre las dos. Y es de este soldadito de quien vamos a contar la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mesa donde el niño los acababa de alinear había otros muchos juguetes, pero el que más interés despertaba era un espléndido castillo de papel. Por sus diminutas ventanas podían verse los salones que tenía en su interior. Al frente había unos arbolitos que rodeaban un pequeño espejo. Este espejo hacía las veces de lago, en el que se reflejaban, nadando, unos blancos cisnes de cera. El conjunto resultaba muy hermoso, pero lo más bonito de todo era una damisela que estaba de pie a la puerta del castillo. Ella también estaba hecha de papel, vestida con un vestido de clara y vaporosa muselina, con una estrecha cinta azul anudada sobre el hombro, a manera de banda, en la que lucía una brillante lentejuela tan grande como su cara. La damisela tenía los dos brazos en alto, pues han de saber ustedes que era bailarina, y había alzado tanto una de sus piernas que el soldadito de plomo no podía ver dónde estaba, y creyó que, como él, sólo tenía una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ésta es la mujer que me conviene para esposa”, se dijo. “¡Pero qué fina es; si hasta vive en un castillo! Yo, en cambio, sólo tengo una caja de cartón en la que ya habitamos veinticinco: no es un lugar propio para ella. De todos modos, pase lo que pase trataré de conocerla.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se acostó cuan largo era detrás de una caja de tabaco que estaba sobre la mesa. Desde allí podía mirar a la elegante damisela, que seguía parada sobre una sola pierna sin perder el equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya avanzada la noche, a los otros soldaditos de plomo los recogieron en su caja y toda la gente de la casa se fue a dormir. A esa hora, los juguetes comenzaron sus juegos, recibiendo visitas, peleándose y bailando. Los soldaditos de plomo, que también querían participar de aquel alboroto, se esforzaron ruidosamente dentro de su caja, pero no consiguieron levantar la tapa. Los cascanueces daban saltos mortales, y la tiza se divertía escribiendo bromas en la pizarra. Tanto ruido hicieron los juguetes, que el canario se despertó y contribuyó al escándalo con unos trinos en verso. Los únicos que ni pestañearon siquiera fueron el soldadito de plomo y la bailarina. Ella permanecía erguida sobre la punta del pie, con los dos brazos al aire; él no estaba menos firme sobre su única pierna, y sin apartar un solo instante de ella sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto el reloj dio las doce campanadas de la medianoche y -¡crac!- se abrió la tapa de la caja de rapé... Mas, ¿creen ustedes que contenía tabaco? No, lo que allí había era un duende negro, algo así como un muñeco de resorte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Soldadito de plomo! -gritó el duende-. ¿Quieres hacerme el favor de no mirar más a la bailarina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el soldadito se hizo el sordo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, espera a mañana y verás -dijo el duende negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, cuando los niños se levantaron, alguien puso al soldadito de plomo en la ventana; y ya fuese obra del duende o de la corriente de aire, la ventana se abrió de repente y el soldadito se precipitó de cabeza desde el tercer piso. Fue una caída terrible. Quedó con su única pierna en alto, descansando sobre el casco y con la bayoneta clavada entre dos adoquines de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sirvienta y el niño bajaron apresuradamente a buscarlo; pero aun cuando faltó poco para que lo aplastasen, no pudieron encontrarlo. Si el soldadito hubiera gritado: "¡Aquí estoy!", lo habrían visto. Pero él creyó que no estaba bien dar gritos, porque vestía uniforme militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego empezó a llover, cada vez más y más fuerte, hasta que la lluvia se convirtió en un aguacero torrencial. Cuando escampó, pasaron dos muchachos por la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué suerte! -exclamó uno-. ¡Aquí hay un soldadito de plomo! Vamos a hacerlo navegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y construyendo un barco con un periódico, colocaron al soldadito en el centro, y allá se fue por el agua de la cuneta abajo, mientras los dos muchachos corrían a su lado dando palmadas. ¡Santo cielo, cómo se arremolinaban las olas en la cuneta y qué corriente tan fuerte había! Bueno, después de todo ya le había caído un buen remojón. El barquito de papel saltaba arriba y abajo y, a veces, giraba con tanta rapidez que el soldadito sentía vértigos. Pero continuaba firme y sin mover un músculo, mirando hacia adelante, siempre con el fusil al hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De buenas a primeras el barquichuelo se adentró por una ancha alcantarilla, tan oscura como su propia caja de cartón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Me gustaría saber adónde iré a parar”, pensó. “Apostaría a que el duende tiene la culpa. Si al menos la pequeña bailarina estuviera aquí en el bote conmigo, no me importaría que esto fuese dos veces más oscuro."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente en ese momento apareció una enorme rata que vivía en el túnel de la alcantarilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está tu pasaporte? -preguntó la rata-. ¡A ver, enséñame tu pasaporte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el soldadito de plomo no respondió una palabra, sino que apretó su fusil con más fuerza que nunca. El barco se precipitó adelante, perseguido de cerca por la rata. ¡Ah! Había que ver cómo rechinaba los dientes y cómo les gritaba a las estaquitas y pajas que pasaban por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Deténgalo! ¡Deténgalo! ¡No ha pagado el peaje! ¡No ha enseñado el pasaporte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La corriente se hacía más fuerte y más fuerte y el soldadito de plomo podía ya percibir la luz del día allá, en el sitio donde acababa el túnel. Pero a la vez escuchó un sonido atronador, capaz de desanimar al más valiente de los hombres. ¡Imagínense ustedes! Justamente donde terminaba la alcantarilla, el agua se precipitaba en un inmenso canal. Aquello era tan peligroso para el soldadito de plomo como para nosotros el arriesgarnos en un bote por una gigantesca catarata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por entonces estaba ya tan cerca, que no logró detenerse, y el barco se abalanzó al canal. El pobre soldadito de plomo se mantuvo tan derecho como pudo; nadie diría nunca de él que había pestañeado siquiera. El barco dio dos o tres vueltas y se llenó de agua hasta los bordes; se hallaba a punto de zozobrar. El soldadito tenía ya el agua al cuello; el barquito se hundía más y más; el papel, de tan empapado, comenzaba a deshacerse. El agua se iba cerrando sobre la cabeza del soldadito de plomo… Y éste pensó en la linda bailarina, a la que no vería más, y una antigua canción resonó en sus oídos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Adelante, guerrero valiente!&lt;br /&gt;¡Adelante, te aguarda la muerte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento el papel acabó de deshacerse en pedazos y el soldadito se hundió, sólo para que al instante un gran pez se lo tragara. ¡Oh, y qué oscuridad había allí dentro! Era peor aún que el túnel, y terriblemente incómodo por lo estrecho. Pero el soldadito de plomo se mantuvo firme, siempre con su fusil al hombro, aunque estaba tendido cuan largo era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Súbitamente el pez se agitó, haciendo las más extrañas contorsiones y dando unas vueltas terribles. Por fin quedó inmóvil. Al poco rato, un haz de luz que parecía un relámpago lo atravesó todo; brilló de nuevo la luz del día y se oyó que alguien gritaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Un soldadito de plomo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pez había sido pescado, llevado al mercado y vendido, y se encontraba ahora en la cocina, donde la sirvienta lo había abierto con un cuchillo. Cogió con dos dedos al soldadito por la cintura y lo condujo a la sala, donde todo el mundo quería ver a aquel hombre extraordinario que se dedicaba a viajar dentro de un pez. Pero el soldadito no le daba la menor importancia a todo aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo colocaron sobre la mesa y allí… en fin, ¡cuántas cosas maravillosas pueden ocurrir en esta vida! El soldadito de plomo se encontró en el mismo salón donde había estado antes. Allí estaban todos: los mismos niños, los mismos juguetes sobre la mesa y el mismo hermoso castillo con la linda y pequeña bailarina, que permanecía aún sobre una sola pierna y mantenía la otra extendida, muy alto, en los aires, pues ella había sido tan firme como él. Esto conmovió tanto al soldadito, que estuvo a punto de llorar lágrimas de plomo, pero no lo hizo porque no habría estado bien que un soldado llorase. La contempló y ella le devolvió la mirada; pero ninguno dijo una palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, uno de los niños agarró al soldadito de plomo y lo arrojó de cabeza a la chimenea. No tuvo motivo alguno para hacerlo; era, por supuesto, aquel muñeco de resorte el que lo había movido a ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldadito se halló en medio de intensos resplandores. Sintió un calor terrible, aunque no supo si era a causa del fuego o del amor. Había perdido todos sus brillantes colores, sin que nadie pudiese afirmar si a consecuencia del viaje o de sus sufrimientos. Miró a la bailarina, lo miró ella, y el soldadito sintió que se derretía, pero continuó impávido con su fusil al hombro. Se abrió una puerta y la corriente de aire se apoderó de la bailarina, que voló como una sílfide hasta la chimenea y fue a caer junto al soldadito de plomo, donde ardió en una repentina llamarada y desapareció. Poco después el soldadito se acabó de derretir. Cuando a la mañana siguiente la sirvienta removió las cenizas lo encontró en forma de un pequeño corazón de plomo; pero de la bailarina no había quedado sino su lentejuela, y ésta era ahora negra como el carbón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TQbRGg7JVXI/AAAAAAAABHs/8xbqvjnwWsk/s72-c/el-soldadito-de-plomo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-3443624062078072448</id><published>2010-12-08T02:36:00.000-08:00</published><updated>2010-12-08T04:55:56.208-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navideños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>La niña de nieve</title><content type='html'>&lt;center&gt;Basada en la versión de Louis Leger&lt;br/&gt;del relato tradicional de Snegúrochka&lt;br/&gt;&lt;img style="width: 320px; height: 304px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TP9sz8sWzSI/AAAAAAAABG8/yE_UmDzK20E/s320/la-ni%25C3%25B1a-de-nieves.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5548272905665039650" /&gt;&lt;/center&gt;Una vez, en plena Navidad, eran dos viejecitos que vivían solos, junto a la nieve de la montaña. Esa tarde, mientras la abuela Marousia rodeaba de brasas la marmita dónde hervía la sopa, entró el viejo Yuchko con un haz de leña y dijo a la abuela, que estaba muy triste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven, Marousia, y verás qué muñeco de nieve han hecho los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos viejos se asomaron a la ventana para ver el muñeco de nieve que habían hecho los chiquillos. Al verle tan barrigudo y gordinflón los dos viejecitos se rieron mucho y dijeron que los chiquillos eran el mismísimo diablo. Marousia tomó la mano al viejo Yuchko y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven, vamos nosotros a hacer otro muñequito de nieve.&lt;br /&gt;-¡Qué cosas tienes! ¿No ves que ya somos viejos para jugar como chiquillos?&lt;br /&gt;-Y eso qué importa -dijo la viejecita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos viejecitos salieron de la casa, y a la entrada del bosque empezaron a amontonar nieve sobre nieve hasta que tuvieron una masa amorfa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, esto es el cuerpo -dijo el viejo.&lt;br /&gt;-La cabeza déjamela a mí -rogó la vieja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y haciendo una bola la colocó encima del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora dos puñaditos para las mejillas y una pizquita para la nariz, y dos grandes huecos para los ojos -terminó la vieja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el viejo, al verlo surgir como del ensueño, se puso a bailar con la vieja junto al muñeco que acababan de hacer. De pronto, los dos viejecitos se detuvieron y miraron con asombro a su muñequito. Los dos huecos de los ojos se pusieron azules y de ellos nacieron dos pupilas. La cara ya no estaba blanca, sino rosada y en la boca apareció una deliciosa sonrisa. Un soplo de aire hizo estremecer la nieve, que se deshizo en una larga y bella cabellera bajo un gorrito de piel, y el vestido blanco cayó en suaves pliegues hacia el suelo. El tosco muñeco se había convertido en una graciosa chiquilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los viejecitos creyeron que estaban soñando; pero no, la niña se movía y les tendía lo brazos para besarlos. Y ellos se acercaron a ella y la cogieron en sus brazos y sintieron el tibio calor de su cuerpecillo y la besaron como se besa a un hijo y la llevaron a casa. Marousia empezó a dormir a la niña con una canción, puso a secar su gorrita en la campana de la chimenea y sus lindos zapatos blancos los dejó junto al fuego. Y así se fueron a acostar los dos viejos aquella noche. Y en silencio dijo el viejo a la vieja:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya tenemos una niña, Marousia! Hay que cuidarla muy bién. La llamaremos Nieves, pues de la nieve ha nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente se despertaron con cierto temor, pensando que todo no hubiera sido más que un sueño, pero no, la niña estaba allí, sonriente y cariñosa como un angel. Y los viejos la vieron ir a jugar con otros niños y eran muy felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó algún tiempo. El invierno ya se iba y la tierra se tornaba verde. Una mañana Yuchko, que estaba pendiente siempre de la niña, observó que ésta se levantó muy pálida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te encuentras mal, hijita? -le preguntó con cierta inquietud.&lt;br /&gt;-No -contestó la niña muy triste-, pero me falta la nieve y yo no puedo vivir sin ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el rudo Yuchko prometió a la niña llevarla al día siguiente a lo alto de la montaña para que jugara con la nieve que quedaba entre los picos. Pero al día siguiente Nieves  dijo a los dos viejecitos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, padrecitos! Siento aquí dentro como si al respirar este aire tan tibio se me deshiciera el corazón. ¡Quiero estar entre la nieve!&lt;br /&gt;-No te preocupes -dijo Yuchko-, yo te llevaré a la nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tomándola en sus brazos salieron los tres hacia la montaña. En el camino se sentaron a descansar en un claro del bosque, y el viejo preguntó a al niña:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te encuentras, hijita? ¿Quieres jugar con las flores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nieves no contestó. Estaba desfallecida. Un rayo de sol penetró entre los árboles e hirió el cuerpecillo de la niña como si fuera una espada. La niña cerró los ojos y su cuerpo empezó a gotear como si sudara, y el viejecito, que la tenía en brazos, se dio cuenta de que la niña se estaba deshaciendo como una bola de nieve. Al poco tiempo el viejecito se encontró con los brazos empapados y ya no vio a la niña. Sólo había un charquito de agua sobre la fresca hierba. Los viejitos se santiguaron y sin hablar una palabra volvieron a casa. Se habían quedado sin niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia pudo terminar trístemente aquí, pero según cuentan algunas gentes del pueblo, han visto a los viejecitos subir las altas montañas cuando las nieves faltan después de cada invierno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TP9sz8sWzSI/AAAAAAAABG8/yE_UmDzK20E/s72-c/la-ni%25C3%25B1a-de-nieves.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-9049576887949423720</id><published>2010-12-03T21:49:00.000-08:00</published><updated>2010-12-03T22:58:35.299-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navideños'/><title type='text'>La vendedora de fósforos</title><content type='html'>&lt;center&gt;Cuento de Hans Christian Andersen&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Adaptación de Ethan J. Connery&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 342px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TPnkxUizpSI/AAAAAAAABF8/F7R8cRiPyqU/s400/la-vendedora-de-fosforos.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546715952062899490" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Era víspera de Navidad y en el pueblo, todo el mundo transitaba con prisa sobre la nieve para refugiarse al calor de sus hogares. Sólo una pequeña niña, vendedora de fósforos, no tenía dónde ir, y desde su pequeño rincón en la calle pregonaba incansable su modesta mercancía. La niña no podía volver a su casa porque su madrastra le había advertido que antes debía haber vendido todos los fósforos que quedaban en la caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entumida de frío, la niña miró a través de la ventana iluminada de una casa y vio a unos pequeños niños jugando, junto a una chimenea, con sus nuevos juguetes de Navidad. Imaginó que sería maravilloso estar con esos niños, al calor de un hogar. Se divirtió al ver que los niños habían adornado con galletas de chocolate un abeto navideño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto llegó una helada brisa y la niña recordó que aun le quedaban fósforos por vender. En ese momento pasaba un señor de sombrero de copa y abrigo de chiporro. El hombre parecía tener prisa, pero la niña le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdone señor, ¿quiere usted fósforos?&lt;br /&gt;-No, gracias. Hace mucho frío para sacar las manos de los bolsillos -respondió el hombre, y se marchó a toda prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña vio al hombre marcharse y se sintió sóla. Se acurrucó junto a un farol esperando sentirse acompañada. Al rato pasó una señora que llevaba canasta, de la que salía un agradable aroma a pan caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpe señora -preguntó la niña- ¿necesita usted fósforos?&lt;br /&gt;-No niña, ¿que no ves que tengo prisa? Debo llevar el pan a casa antes que se enfríe.&lt;br /&gt;-Perdone Ud., señora. -respondió apenada la niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se fué casi corriendo porque el frío era demasiado; el viento comenzó a soplar y la nieve era cada vez más intensa. El frío metal del farol no parecía una gran compañía y la pequeña vendedora se refugió en el portal de la casa más cercana. Se acurrucó bajo el alero de la puerta y como aun sentía mucho frío, sacó un fósforo de la caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que mi madrastra se enoje si enciendo sólo uno para calentarme las manos -se dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña encendió el fósforo y de pronto, a través de la luz le pareció ver un bello árbol de Navidad que resplandecía en llamativos colores. Estaba maravillada viendo esa aparición cuando el fósforo se apagó. Al cabo de un minuto quizo ver de nuevo el árbol, no estaba segura si lo que había visto era real, de modo que tomó otro fósforo y lo encendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez la niña vió a su abuela a quién apenas recordaba, pues la alcanzó a conocer cuando era muy chiquita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abuelita! -se dijo, sorprendida. Pero antes que pudiera decir algo más, el fósforo se apagó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto se dio cuenta que sólo quedaba un fósforo en la caja. Se apenó pensando que la regañarían, pero como tenía mucho frío y quería volver a ver a su abuela, sacó el último palito y lo encendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez la llama era más grande y a través de la luz vió una figura blanca que se acercaba... era su madre, quién había muerto hace muy poco y a quién tanto echaba de menos. Su madre se veía alegre y estiraba sus manos para abrazarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mamita, mamita... llévame contigo, que aquí me estoy muriendo de frío! -gritó la pequeña, sollozando de felicidad, mientras se abrazaba con su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no sentía frío, sinó un calor agradable. El calor del amor maternal. Su madre la tomó en brazos y se llevó junto con el resplandor del último fósforo que caía sobre la fría nieve. A la mañana siguiente las gentes del pueblo descubrieron, junto a la entrada de una casa, el pequeño cuerpecito de la vendedora de fósforos que yacía helada, acurrucada en la nieve.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TPnkxUizpSI/AAAAAAAABF8/F7R8cRiPyqU/s72-c/la-vendedora-de-fosforos.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-7931248369266182740</id><published>2010-11-27T17:10:00.000-08:00</published><updated>2010-11-27T21:00:24.857-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navideños'/><title type='text'>Un Cuento de Navidad</title><content type='html'>&lt;center&gt;Basado en la novela de Charles Dickens&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Versión de Ethan J. Connery&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 400px; height: 227px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TPG6DW3J-dI/AAAAAAAABFc/wqD_9RF3Lxc/s400/cuento-de-navidad.jpg" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5544417183109085650" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Ebenezer Scrooge era un viejo con dinero y el único socio que había tenido en la vida, Marley, había muerto hacia un tiempo. Scrooge era una persona avara. Vivía en su mundo y nada ni nadie le agradaba. Cuando llegaba la época de Navidad, Scrooge se encerraba en su negocio a trabajar, porque odiaba la Navidad. Siempre se le escuchaba, a través de su ventana, regañar consigo mismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Navidad? ¡Báh ...son puras paparruchas! -Solía decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo cascarrabias tenia una rutina que repetía todos los días: caminaba por la misma calle sin detenerse a saludar a nadie y lo mismo, la poca gente que le parecía conocida, no lo saludaba, porque solía contestar con un regaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió que una noche, en víspera de Navidad -cuando todo el mundo se encontraba en las calles, comprando regalos y víveres para celebrar una buena cena de Navidad- que el viejo Ebenezer se encontraba en el despacho de su negocio, contando su dinero... su dinero, que tanto él como su socio Marley, habían alcanzado a acumular durante toda la vida, explotando a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de su despacho estaba medio abierta, y a través de ella vigilaba cautelósamente a su ayudante: un joven pobre que trabajaba para él por una módica suma que apenas le servía para mantener a su familia. El ayudante se encontraba escribiendo unas cartas en limpio, cuando de repente llegó al negocio el nieto de Ebenezer Scrooge, un pequeño y alegre muchacho de nombre Fred, que entró al despacho de su abuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Feliz Navidad, abuelo Ebenezer!&lt;br /&gt;-¡Báh... pamplinas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Scrooge, molesto por la interrupción del pequeño, no recibió su saludo de buen gusto, pero el niño, acostumbrado al desaire de su abuelo, no le afectó demasiado la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abuelo Ebenezer, por favor, ven a pasar la Navidad con la familia.&lt;br /&gt;-¡Olvídalo muchacho! No estoy para esas tonterías. Díle a tus padres que mejor se preocupen de ahorrar su dinero en lugar de malgastarlo tan bobamente... ¡Que no piensen después pedirme dinero prestado si les llega a faltar!&lt;br /&gt;-Pero abuelo Ebenizer, estará toda la familia, y mi madre se ha esmerado en cocinar una rica cena.&lt;br /&gt;-¡Ya vete Fred, mozalbete, déjame trabajar en paz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño, espantado ante la ira de su abuelo, corrió presto a su casa. Mientras tanto, el ayudante de Scrooge, el joven Bob Cratchit, siguió trabajando hasta bien entrada la noche... ¡Y eso que era Navidad! Ebenezer lo había amenazado, diciéndole que si se tomaba ese día libre él lo despediría, sin derecho a paga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo Scrooge vivía en una casa enorme y solitaria, tan fría como su corazón. Esa noche dejó a su ayudante trabajando y se fue a su casa a dormir. Sería ya bastante de noche cuando, encontrándose Scrooge en su cuarto, se le apareció un fantasma. Scrooge lo miró aterrorizado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No puede ser! ¿Eres tú, Marley?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su socio de ultratumba, había venido del más allá, a visitar al cascarrabias de Ebenezer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ebenezer! -le dijo el fantasma- He venido para hacerte recapacitar. Yo fuí igual que tu en vida, y como fuíste mi único amigo, me daría pena que tuvieras el mismo destino que me ha tocado. Esta noche, recibirás la visita de 3 espíritus: los espíritus de la Navidad Pasada, Presente y Futura. Te pido que veas lo que tienen que mostrarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fantasma de Marley desapareció tras la pared, ante el asombro de Scrooge, quién se dió unas palmadas en la cara para averiguar si acaso no estaría soñando. Al rato pensó que podía estar alucinando, le entró el sueño y se disponía a dormir, cuando llegó el primer espíritu:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy el espíritu de la Navidad Pasada. Ven, recordaremos lo que fue de tu vida, Ebenezer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, Ebenezer se dio cuenta que no era un sueño, y siendo un espíritu quién le hablaba, se dejó guiar por sus órdenes. El espíritu lo llevó al lugar donde Ebenezer había nacido. Scrooge se vió a sí mismo, cuando niño y junto a sus padres que lo criaban, despertando en él el recuerdo de su infancia. Así siguió el Espíritu de la Navidad Pasada, durante algunas horas, enseñándole a Scrooge los recuerdos de sus primeras Navidades. El viejo se vió a si mismo cuando era un chiquillo y trabajaba de aprendiz en una tienda, recordando buenos y malos tiempos. Después se vió junto a su señora a quién había querido mucho, pero que lamentablemente la muerte se la había llevado a causa de una larga enfermedad. También presenció el alejamiento de su único hijo, quién se fue con una tía tutora tras la muerte de la madre, porque Evenizer no tenía tiempo para criarlo debido a sus negocios. Finalmente se vió en un cuarto completamente sólo y triste... el mismo cuarto dónde él se encontraba ahora, pues había vuelto a aparecer en su cama. El primer espíritu se había desvanecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quizá fue sólo un mal sueño! -se dijo Ebenezer, nuevamente- Estas cosas no pasan de verdad. Mejor será que me vuelva a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba a punto de dormirse el viejo, no sin antes pensar muchas cosas, cuando de repente llegó el segundo espíritu. Pero esta aparición fue diferente: una luz deslumbrante y azulada venía del cuarto contiguo. Scrooge pensó que podía ser un ladrón y se levantó para sorprenderlo. Entró al cuarto, pero extráñamente el cuarto ya no era el mismo, había cambiado... las paredes eran diferentes y había cientos de platillos de comida de lo más exisito. La mejor cocina del mundo estaba ahí, y junto a los platillos, un gigante glotón vestido de túnica blanca y con una antorcha en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy el espíritu de la Navidad Presente. Sujétate a mi túnica, Ebenezer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ebenezer se sostuvo de la túnica y fue transportado a la plaza del pueblo. El centro se encontraba abierto, a pesar de la hora, y se apreciaba gran movimiento de gente. Los restaurantes y pequeños negocios recibían a sus visitantes con hermosas luces de colores. Abetos de Navidad prolijamente decorados se alzaban en cada ezquina. La gente reía y se abrazaba deseándose una feliz Navidad. Evidentemente, nadie saludaba a Ebenezer, pero en esta ocasión era porque nadie les veía, pues debido al poder del Espíritu de la Navidad Presente, tanto el espíritu como Ebenezer, eran invisibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras veía estas escenas, el viejo Scrooge se preguntaba cual era la causa de tanta alegría, aun así le pareció agradable y hasta sintió el no poder estar realmente ahí. Después de esta visita el Espíritu le llevó a conocer la casa de su ayudante, Bob Cratchit, a quién había dejado trabajando en su negocio esa noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No es posible! ¡Pero si dejé a Bob trabajando en esas cartas! Le advertí que si no terminaba el trabajo lo despediría y seguro que con todo el trabajo que le dejé no pudo haberlo terminado. ¡Ah, ya se las verá conmigo en la mañana cuando llegue a trabajar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había acabado de decir eso, cuando advirtió lo feliz que se veía Bob Cratchit celebrando en compañía de su familia; su mujer y su pequeño hijo. Eso a pesar de ser pobres, ya que sabía que lo que le pagaba no era suficiente para mantenerlos a todos. Ebenezer se sintió incómodo ante la escena y le pidió al espíritu que se marcharan de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desaparecieron de la casa de Bob y aparecieron a la entrada de la puerta de la casa de su nieto Fred. Desde la ventana y a través del vidrio rodeado de hielo por la nieve pudo apreciar con toda claridad cómo disfrutaba su familia, ¡Su propia familia, a la que nunca veía! ...durante esa noche especial; estaban su hijo junto a su mujer y su nieto a quienes nunca quizo reconocer como parientes sólo porque su hijo no siguió el mismo negocio del viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ebenezer Scrooge sintió algo muy extraño, algo que no había sentido desde hace mucho, pero no dijo nada. Sólo le pidió al espíritu que lo sacara de ahí. Pasó sólo un momento y Scrooge volvió a su cuarto, al tiempo que el segundo espíritu se desvanecía. Ebenezer se vió sentado a los píes de su cama, mirando el suelo. Una profunda sensación de soledad como no la había sentido nunca le invadió. Quizo tenderse en la cama un instante, pero tan pronto como se dejó caer sobre la almohada, un viento frío entró por su ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He soñado mucho esta noche. No recuerdo haber dejado abierta mi ventana. -y se levantó a cerrarla- Quizá sea sonámbulo y no lo sepa. -pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró la ventana y no hizo más que darse la vuelta cuando, paralizado de miedo, vió ante el una enorme figura como un espanto: era como un fantasma vestido con una gran manta negra que le crubría todo, incluso el rostro. Sólo se podían ver sus manos, que sujetaban fuertemente un bastón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿Quién... quién eres tú?! -Preguntó asombrado, Ebenezer. La figura no contestó.&lt;br /&gt;-¿Eres acaso el tercer espíritu? ¿El espíritu de la Navidad Futura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura asintió con la cabeza. Pero antes que Ebenezer se acercara, el espíritu de avalanzó sobre él. El viejo se encongió asustado, manoteando al aire, pero cuando quizo ver dónde estaba descubrió con asombro que se encontraba en medio de un cementerio, quizás el cementerio del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre lloraba con una mujer junto a una pequeña tumba con flores. La escena era trágica; eran su ayudante, Bob y su mujer, la tumba pertenecía al pequeño hijo quién había muerto de una enfermedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Si tan sólo hubiese podido pagar un médico! -sollozaba el pobre Bob- ¡Mi hijo, nuestro pequeño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ebenezer Scrooge se le hizo un nudo en la garganta. Pensar que el hijo de Bob Cratchit moriría por su causa... cayó de rodillas al suelo. Cuando alzó la vista vió que Bob se acercaba a una segunda tumba y sobre ella depositaba otro manojo de flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Porqué le dejas flores a ese viejo, si fue el quién te despidió? -preguntaba a sollozos la mujer de Bob.&lt;br /&gt;-Nadie más lo visita, querida -dijo Bob- es cierto que era un viejo cascarrabias... pero yo debí trabajar esa noche tal como me lo pidió. Fue por mi culpa que murió el niño, no lo culpes a él. El viejo no tenía a nadie y además, siempre pensé que en el fondo, "Ebenezer Scrooge podía ser un buen hombre".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ebenezer escuchó atónito la conversación. Lo que estaba viendo era la noche de la Navidad futura. Su espíritu sumergido en el remordimiento lo hizo llorar tan desconsoladamente como nunca lo había hecho. Su dependiente, su ayudante, más bién "su amigo"... Bob, Bob Cratchit, le había dado la lección de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es todo. No necesito más lecciones..., regresemos, Espíritu de la Navidad Futura. Regresemos a mi cuarto. Hay algo que debo hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espíritu que lo había observado todo con cuidado, se avalanzó una vez más sobre Ebenezer, y un momento más tarde, el viejo Scrooge aparecía nuevamente a los píes de su cama. El reloj tocó las 11 de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;- o -&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era casi medianoche cuando alguien llamó a la puerta de la casa de Bob Cratchit. Bob y su mujer se levantaron de su cama -pues no habían tenido nada para cenar aquella noche especial- y fueron a averiguar quién era la persona que llamaba a su casa con tanta insistencia. Descubrieron con asombro que sobre la nieve y junto a la puerta había un pequeño cofre lleno de monedas oro. Unas huellas en la nieve delataban al "San Nicolás" que los había visitado: eran las huellas de los caros zapatos de Ebenezer Scrooge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No puede haberlas dejado él! -pensó Bob, ...en voz alta.&lt;br /&gt;-¿Quién? ¿Quién ha dejado esto? -preguntó su mujer.&lt;br /&gt;-¡Feliz Navidad, Bob! ¡Ho ho ho! -se oyó en la distancia el inconfundible bozarrón del viejo Scrooge, quién a paso veloz desaparecía tras la luz de un iluminado farol de la esquina, ante la atónita mirada de los moradores de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos breves minutos después, Scrooge entraba en casa de su hijo, a quién no había visitado en años....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bribón! ¿Dónde está el pequeño mozalbete? -preguntó el viejo.&lt;br /&gt;-Pero Padre, ¡¡¿que hace Ud. aquí?!!&lt;br /&gt;-¿De qué hablas? ...si tu hijo, el pequeño Fred, me ha invitado en nombre tuyo y de nuestra familia a la cena de Navidad. Eh, por cierto que les he traído unos obsequios, además de un pavo recién cocinado en el negocio de doña Heidi. Sólo por si... llegara a hacer falta, querido hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Padre e hijo se abrazaron, mientras en el aire se escuchaban las campanas que anunciaban la medianoche. Era la mejor Navidad que Ebenezer Scrooge había pasado en mucho tiempo, pues se había prometido cambiar para siempre al hombre que una vez... una vez, hacía mucho años, había sido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TPG6DW3J-dI/AAAAAAAABFc/wqD_9RF3Lxc/s72-c/cuento-de-navidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-4659894276139378990</id><published>2010-11-23T07:54:00.000-08:00</published><updated>2010-11-23T08:19:05.512-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navideños'/><title type='text'>El Abeto</title><content type='html'>&lt;center&gt;Hans Christian Andersen&lt;br/&gt;&lt;img style="width: 400px; height: 268px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TOvom-jDsHI/AAAAAAAABE0/E01K5NKwBzI/s400/el-abeto-hans-christian-andersen.jpg" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5542779522732241010" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;Allá en el bosque crecía un joven abeto. Tenía un buen sitio y no le faltaba el sol ni el aire. En torno suyo crecían muchos compañeros mayores, abetos y pinos. Pero el pequeño abeto tenía mucha prisa en crecer. No pensaba en el sol tibio ni en el aire fresco, ni atendía a los niños de la aldea cuando pasaban charlando en busca de fresas o frambuesas. A veces venían con toda una cántara llena o con fresas ensartadas en un junco, y se sentaban junto al arbolito y decían:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, qué bonito es!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al árbol no quería oír nada de aquello.&lt;br /&gt;Al año siguiente había crecido un buen trecho y al siguiente uno mayor aún; porque se puede siempre saber los años de un abeto si se cuentan sus tramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, si fuera grande, como los otros árboles -suspiraba el arbolito-, y pudiera extender las ramas en torno mío y divisar con la copa el ancho del mundo! Los pájaros anidarían en mis ramas y cuando soplase el viento, cabecearía con tanta gravedad como ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No gozaba con los rayos del sol, con los pájaros ni con las nubes rojas, que al amanecer y al ocaso navegaban sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó el invierno y la blanca nieve centelleaba a su alrededor, venía corriendo con frecuencia una liebre y daba saltos sobre el arbolito; ¡oh, era tan fastidioso! Pero pasaron dos inviernos y al tercero, el árbol era tan grande que la liebre tuvo que correr alrededor suyo. Oh, crecer, crecer, hacerse grande y viejo era el único placer de este mundo, pensaba el árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otoño venían siempre los leñadores y cortaban algunos de los árboles más grandes. Pasaba cada año, y el joven abeto, que ya había crecido mucho, se estremecía al verlo, porque los grandes, espléndidos árboles, caían a tierra con un estrepitoso crujido. Les cortaban las ramas y parecían desnudos, largos y delgados; apenas si se les reconocía, pero eran colocados en los carros y los caballos los sacaban del bosque. ¿Adónde iban? ¿Qué destino les esperaba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primavera, cuando llegan la golondrina y la cigüeña, les preguntó el árbol:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabéis adónde los llevan? ¿Os los habéis encontrado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las golondrinas no sabían nada, pero la cigüeña se quedó pensativa, afirmó con la cabeza y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, creo que sí. He encontrado muchos barcos nuevos cuando volaba a Egipto. Tenían magníficos mástiles; yo diría que eran ellos, olían a abeto. Puedo felicitarte efusivamente, pues... ¡con qué majestad se alzaban!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, si yo fuese lo suficientemente grande para volar sobre el mar! ¿Cómo es el mar? ¿A qué se parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bueno, es tan difícil de explicar! -dijo la cigüeña, y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Goza de tu juventud -dijeron los rayos del sol-. ¡Alégrate de tu nueva estatura, de la vida joven que hay en ti!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el viento besó el árbol y derramó lágrimas sobre él, pero el abeto no entendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se aproximaba la Navidad fueron cortados muchos árboles jóvenes, árboles que con frecuencia no eran mayores ni de más edad que este abeto, que no tenía paz ni sosiego sino que siempre quería marcharse. Estos jóvenes árboles, que eran precisamente los más hermosos, conservaban siempre sus ramas, eran colocados en los carros y los caballos los sacaban del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Adónde irán? -se preguntaba el abeto-. No son mayores que yo, incluso hay uno que es más pequeño. ¿Por qué conservan todas sus ramas? ¿Adónde los llevan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nosotros lo sabemos, nosotros lo sabemos! -piaron los gorriones-. Hemos estado mirando por las ventanas allá en la ciudad. ¡Nosotros sabemos dónde los llevan! ¡Oh!, les espera el esplendor y la gloria mayores que pueda imaginarse. Hemos mirado por las ventanas y hemos visto que los colocan en medio de confortables salones y los adornan con las cosas más preciosas, como manzanas doradas, bollos de miel, juguetes y cientos de luces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y después? -preguntó el abeto, temblando con todas sus ramas-. ¿Y después? ¿Qué ocurre después?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En realidad no hemos visto más, pero era maravilloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me tocará ir por este deslumbrante camino? -se regocijaba el árbol-. ¡Es mejor aún que cruzar el mar! Me muero de ganas de que llegue la Navidad. Ahora soy alto y ancho como los otros que se llevaron el año pasado. ¡Oh, si estuviera en el carro! ¡Si me encontrara ya en el confortable salón con toda brillantez y honor! ¿Y después? Sí, debe haber algo mejor, algo más hermoso, porque si no... ¿para qué habrían de adornarme de esta manera? Tiene que ocurrir algo más grande, más espléndoroso. ¿Pero qué? ¡Oh, cómo lo deseo! ¡Cómo lo ansío! Ni yo mismo sé lo que me ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disfrútame -dijeron el aire y el sol-. ¡Alégrate con tu fresca juventud al aire libre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no gozaba de nada; crecía y crecía, invierno y verano se mantenía verde, verde oscuro. Al verlo, la gente decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué árbol más hermoso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en Navidad fue el primero que cortaron. El hacha se hincó hondo en la madera. El árbol cayó a tierra con un gemido. Sintió un pesar, un desmayo, y dejó de tener pensamientos felices. Sintió pena de ser arrancado de su hogar, del lugar donde había crecido. Sabía que nunca volvería a ver a sus queridos compañeros, ni a los pequeños arbustos y flores que crecían en derredor suyo, y quizás ni siquiera a los pájaros. La marcha no tenía nada de agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El árbol no volvió en sí hasta que, en el patio, descargado con los otros árboles, oyó decir a un hombre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es espléndido! Elegimos éste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después vinieron unos criados totalmente uniformados y llevaron el abeto a un hermoso salón. En torno a sus paredes colgaban retratos, y junto a la gran estufa de porcelana había grandes jarrones chinos con leones en las tapas. Había mecedoras, sofás forrados de seda, grandes mesas llenas de libros con láminas y con juguetes por valor de cientos de coronas -por lo menos, así lo decían los niños-. Y el abeto fue plantado en una gran cuba llena de arena; pero nadie podía ver que era una cuba, porque la forraron con una tela verde y estaba colocada sobre una gran alfombra persa. ¡Cómo temblaba el árbol! ¿Qué iría a ocurrir? Tanto los criados como las señoritas de la casa vinieron a adornarlo. De las ramas colgaron pequeñas redes, recortadas de papel de colores; cada red estaba llena de caramelos; manzanas y nueces doradas colgaban como si hubiesen crecido allí y más de cien velitas rojas, azules y blancas fueron fijadas en las ramas. Muñecas que parecían vivas como si fueran personas -el árbol no había visto nunca nada igual- pendían de las ramas, y justo en la cima fue colocada una gran estrella de papel dorado. Todo aquello era esplendoroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esta noche! -decían todos-. ¡Esta noche estará deslumbrante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Oh -pensó el árbol-, ojalá fuese ya de noche y las luces estuvieran encendidas! ¿Y qué ocurrirá? ¿Vendrán los árboles del bosque a verme? ¿Vendrán volando los gorriones a la ventana? ¿Echaré raíces aquí y seguiré estando adornado durante el invierno y el verano?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoraba bastantes cosas, ¿no os parece? Y tenía verdadero dolor de corteza de pura ansiedad, y el dolor de corteza es tan malo para un árbol como el dolor de cabeza para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin encendieron las velas. Qué brillo, qué resplandor. El árbol temblaba con todas sus ramas, tanto que una de las velas prendió fuego a una de ellas. ¡Uf, lo que dolía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios mío! -gritaron las señoritas, y lo apagaron con rapidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el árbol ya no se atrevió a mover una hoja. ¡Oh, era horrible! Tenía tanto miedo de perder algo de su esplendor; estaba aturdido de tanto brillo y... de pronto, la puerta del salón se abrió de par en par y una multitud de niños se precipitó sobre él como si fuesen a derribarlo. Las personas mayores venían muy serias detrás; los pequeños estuvieron callados, pero sólo un instante, porque en seguida comenzaron a armar ruido de nuevo. Bailaron en torno al árbol y arrancaron un regalo tras otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Qué es lo que están haciendo? -pensó el árbol-. ¿Qué va a ocurrir?" Y las velas se gastaron hasta llegar a las ramas y fueron apagadas cuando se consumieron, y entonces los niños obtuvieron permiso para despojar al árbol. ¡Ah!, se precipitaron sobre él, de modo que crujieron todas sus ramas; de no haber estado sujeto por la cima y la estrella de oro al techo, lo hubieran derribado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños bailaron alrededor con sus bonitos juguetes. Nadie se fijó más en el árbol excepto la vieja niñera, que fue a mirar entre las ramas, pero sólo para ver si no se había quedado olvidado algún higo o alguna manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Un cuento, un cuento! -gritaron los niños, empujando a un hombrecillo obeso hacia el árbol. Se sentó bajo él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como si estuviésemos en el bosque -dijo-; al árbol le gustará también mucho oírlo. Pero contaré sólo un cuento. ¿Queréis oír el de Ivede-Avede, o el de Klumpe-Dumpe, que se cayó por la escalera pero subió al trono y se casó con la princesa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ivede-Avede! -gritaron unos-. ¡Klumpe-Dumpe! -gritaron otros. Todo era un puro clamor y griterío; sólo el abeto se mantenía callado y pensaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Tendré que intervenir en esto? ¿Tendré que hacer algo?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y claro está que había intervenido y había hecho cuanto tenía que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el hombre gordo contó el cuento de Klumpe-Dumpe, que cayó por la escalera y, sin embargo, se sentó en el trono y se casó con la princesa. Y los niños aplaudieron y gritaron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuenta, cuenta! -porque querían también el de Ivede-Avede, pero tuvieron que conformarse con el de Klumpe-Dumpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abeto permanecía muy quieto y pensativo: nunca los pájaros del bosque habían contado cosas parecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Klumpe-Dumpe cayó por la escalera y, sin embargo, se casó con la princesa. ¡Sí, sí, así pasa en el mundo! -pensó el abeto, convencido de que era verdad lo que aquel caballero tan fino había contado-. ¡Vaya, quién sabe, quizá me caiga yo también por la escalera y me case con una princesa!", y se regocijó al pensar que al día siguiente sería cubierto con velas y juguetes y frutas doradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Mañana no temblaré! -pensó-. ¡Voy a disfrutar plenamente de todo mi esplendor! Mañana oiré de nuevo el cuento de Klumpe-Dumpe y quizá el de Ivede-Avede", y el árbol permaneció en silencio y pensativo toda la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana entraron el criado y la criada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ahora -pensó el árbol- comenzarán a adornarme de nuevo"; pero lo arrastraron por la sala y, escaleras arriba, lo metieron en el desván y allí lo dejaron, en un rincón oscuro, donde no llegaba luz alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Qué significará esto? -pensó el árbol-. ¿Qué tendré que hacer aquí? ¿Qué tendré que oír?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se mantuvo contra la pared y pensó y pensó. Y tuvo mucho tiempo, porque pasaron días y noches. No subía nadie y cuando por fin vino alguien, fue para poner unas grandes cajas en un rincón. El árbol estaba muy escondido, se diría que había sido olvidado por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Ahora es invierno! -pensó el árbol-. La tierra está dura y cubierta de nieve, los hombres no pueden plantarme; por lo tanto tengo que estar aquí esperando hasta la primavera. ¡Qué bien pensado! ¡Qué inteligentes son los hombres! Si no estuviera esto tan oscuro y tan espantosamente solitario. Ni una pequeña liebre acierta a pasar. Era tan agradable allá en el bosque cuando había nieve y la liebre pasaba saltando. Sí, incluso cuando brincaba sobre mí, aunque no me gustara entonces. ¡Esta soledad es insoportable!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pi, pi! -dijo justo entonces un ratoncito asomándose, y otro le siguió. Olisquearon el abeto y corretearon por entre sus ramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hace un frío horrible! -exclamó el ratoncito-. De no ser por eso se estaría muy bien aquí. ¿No es verdad, viejo abeto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo no soy viejo! -dijo el abeto-. ¡Hay muchos que son más viejos que yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De dónde vienes? -preguntaron los ratones-. ¿Y qué sabes? (eran terriblemente curiosos). Háblanos del sitio más bonito de la tierra. ¿Has estado allí? ¿Has estado en la despensa, donde hay quesos en los estantes y los jamones cuelgan del techo, donde se baila sobre velas de sebo y se entra muy delgado y se sale gordo, gordo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo conozco -dijo el árbol-, pero conozco el bosque, donde brilla el sol y donde cantan los pájaros. Y entonces les contó detalles de su juventud. Los ratoncitos no habían oído nunca nada semejante. Escucharon con la boca abierta y dijeron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, cuánto has visto! ¡Qué suerte has tenido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yo? -dijo el abeto, y reflexionó sobre lo que había contado-. Sí, después de todo, fueron tiempos muy divertidos. Y les explicó lo de la Nochebuena, cuando había sido adornado con velas y dulces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh! -dijeron los ratones-. ¡Qué suerte has tenido, viejo abeto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo no soy viejo! -exclamó el árbol-. Os diré que, en este invierno en que he venido del bosque, me encontraba en plena juventud, apenas si había terminado de crecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-iQué bien lo cuentas! -dijeron los ratoncitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la noche siguiente vinieron con cuatro más, para oír al árbol contar su historia y cuanto más contaba, con mayor frecuencia se acordaba de todo y pensaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A pesar de todo, fueron tiempos muy divertidos, que volverán. Klumpe-Dumpe se cayó por la escalera y, sin embargo, se casó con la princesa. Quizá también yo me case con una".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces recordó a un gracioso abedul que crecía en el bosque y que, para el abeto, era una verdadera princesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién es Klumpe-Dumpe? -preguntaron los ratoncitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces el abeto les contó todo el cuento. Podía recordarlo palabra por palabra, y los ratoncitos estuvieron a punto de saltar hasta la cima del árbol de tanto como les divirtió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche siguiente vinieron muchos ratones más y el domingo incluso dos ratas. Pero dijeron que el cuento no era nada divertido y esto puso muy tristes a los ratoncitos, porque entonces también ellos pensaron que no era una gran cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ése es el único cuento que sabes? -preguntaron las ratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo ése -respondió el árbol-. Lo oí contar durante mi noche más feliz, pero entonces no sabía lo feliz que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es un cuento malísimo! ¿No sabes ninguno sobre tocino y velas de sebo? ¿Ningún cuento de despensa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! -dijo el árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues muchas gracias -contestaron las ratas y se volvieron a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin hasta los ratoncitos dejaron también de venir, y entonces el árbol suspiró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues era muy agradable ver sentados a mi alrededor a los traviesos ratoncitos, escuchando mis historias. ¡Ahora también se han ido! Aunque procuraré divertirme cuando vuelva a salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero cuándo iba a ocurrir aquello de volver a salir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues sí, ocurrió una mañana en que vino gente y revolvió en el desván. Quitaron las cajas y sacaron el árbol; lo tiraron con pocos miramientos al suelo, pero en seguida un criado lo arrojó por la escalera donde había luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Ahora comienza la vida de nuevo!", pensó el árbol. Sintió el aire libre, los primeros rayos del sol, y entonces se encontró en el patio. Todo ocurrió tan rápido que el árbol se olvidó de mirarse, tanto había que mirar alrededor. El patio daba a un jardín donde todo florecía. Las rosas colgaban frescas y fragantes sobre la barandilla, los tilos estaban en flor, y las golondrinas volaban y decían: "¡chuit, chuit, chuit, ha venido mi marido! ", pero no se referían con ello al abeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahora voy a vivir! -gritó lleno de alegría, alargando sus ramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ay!, estaban todas secas y amarillas. Había caído en el rincón entre la maleza y las ortigas. La estrella de papel dorado estaba todavía en la cima y brillaba al sol espléndido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el patio jugaban algunos de los alegres niños que habían bailado en torno al árbol durante la Nochebuena y que tanto les había gustado. Uno de los pequeños corrió y arrancó la estrella de oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mira lo que todavía queda en el repugnante, viejo árbol de Navidad! -dijo, pisoteando las ramas, que crujieron bajo sus botas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el árbol miró todo el esplendor de las flores y el frescor del jardín, se miró a sí mismo y deseó no haber salido de su oscuro rincón en el desván. Recordó su verde juventud en el bosque, la alegre Nochebuena y los ratoncitos que con tanto gusto habían oído el cuento de Klumpe-Dumpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Todo pasó, todo pasó! -dijo el pobre abeto-. ¿Por qué no supe gozar cuando era tiempo? Ahora todo ha terminado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vino el criado, y con un hacha cortó el árbol a pedazos, formando con ellos un montón de leña, que pronto ardió con clara llama bajo el gran caldero. El abeto suspiraba profundamente, y cada suspiro semejaba un pequeño disparo; por eso los chiquillos, que seguían jugando por allí, se acercaron al fuego y, sentándose y contemplándolo, exclamaban: "¡Pif, paf!". Pero a cada estallido, que no era sino un hondo suspiro, pensaba el árbol en un atardecer de verano en el bosque o en una noche de invierno, bajo el centellear de las estrellas; y pensaba en la Nochebuena y en KlumpeDumpe, el único cuento que oyera en su vida y que había aprendido a contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así hasta que estuvo del todo consumido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños jugaban en el jardín, y el menor de todos se había prendido en el pecho la estrella dorada que había llevado el árbol en la noche más feliz de su existencia. Pero aquella noche había pasado, y, con ella, el abeto y también el cuento: ¡adiós, adiós! Y éste es el destino de todos los cuentos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TPHxi19knCI/AAAAAAAABFk/2QB0RE4g5hc/s72-c/el-samurai-y-los-3-gatos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-6844065610616511649</id><published>2010-10-16T19:48:00.000-07:00</published><updated>2010-11-23T08:28:12.291-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chilenos'/><title type='text'>El Sapete que se enamoró del Sol</title><content type='html'>&lt;center&gt;&lt;i&gt;Marta Brunet, chilena&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 320px; height: 209px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TLpk3ojnhPI/AAAAAAAABEU/xDw1rWsdEaA/s320/sapito.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5528842399493096690" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;Resulta que una vez había una familia de Sapos muy feítos, muy negrucios y muy saltones, que vivían en el fondo de un pozo hondo y obscuro. Y resulta que en esta familia había un Sapo muy joven que se llamaba Sapete, y que se pasaba la vida mirando para arriba, para la boca del pozo, allí donde el cielo ponía una moneda de plata azul o de oro rubio, o por donde echaba la lluvia sus largos hilos de agua o por donde se mostraban los clavos refulgentes con que la noche sujeta su toldo. Y Sapete, cuando bajaba el balde en busca de agua, tenía unas grandes tentaciones de echarse en él de cabeza, para que lo subieran a conocer todo eso que había arriba y que, según decían, era el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero una vez que expresó este deseo delante de su familia, le dijeron que no pensara más en tal cosa, porque allí estaban los Señores-Hombres, que matan de un escobazo o de un pisotón a los sapitos negrucios, y estaban también las aves que hallaban muy sabroso comerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verdad -según la familia sabihonda-, en la tierra sólo calamidades esperaban a los sapos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a Sapete estas pavorosas perspectivas no le hicieron gran mella. Y un buen día, cuando el balde se llenaba de agua, dio un saltito y se dejó caer en él. Empezó el balde a subir y un gran pozo fue inundando a Sapete y luego una claridad lo deslumbró, y cuando llegó arriba y unas manos tomaron el balde para volcar su contenido en un jarro, oyó gritos de asco, y apenas, dando un brinco prodigioso, pudo librarse del zapato que amenazaba reventarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero logró ocultarse entre unas matas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡El SOl!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue tal su sorpresa cuando vio al SOl, que un largo rato lo estuvo mirando con ojos redondos de asombro. No sabía que era esa especie de gran redondel brillante que iba cayendo allá a lo lejos, en una especie e charca de agua blanca con ribetes rojos. Tampoco sabía qué era la yerba, ni las flores, ni los arbustos, ni los árboles, ni el cielo. El conocía sólo el pozo negro con su agua obscura y el balde que bajaba y subía. Y el pobre Sapete creyó que el Sol era también un balde que iba a buscar agua en aquella extraña charca blanca ribeteada de rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el corazón de Sapete nació el deseo violento de llegar hasta aquel balde y echarse dentro para llegar al país que está más allá de las colinas. Y se puso a andar, saltando, saltando, como andan los sapitos, hasta que se hizo noche obscura y el cansancio y el miedo lo hicieron buscar un refugio para dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente el balde apareció en lo alto, por el lado contrario al que desapareciera. Subía el Sol y Sapete lo miraba fascinado subir y subir. Hasta que empezó a bajar. Y entonces Sapete empezó también a andar, saltando, como andan los sapitos, deseoso de llegar al país de las colinas, junto a la charca blanca ribeteada de rojo, y allí esperar el balde prodigioso y dejarse caer en él de un salto. Pero la noche se vino encima y no alcanzó su objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces la vida de Sapete no fue sino una constante marcha en pos de ese balde lejano, sin desanimarse, sin una duda, firme en su esperanza, mirando siempre a lo alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero resulta que una mañana en que iba a descubierto por un prado de tierno trébol, lo vió desde arriba un águila que se descolgó como una flecha sobre él, aprisionándolo para llevarlo a su cría como desayuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sapete no supo que iba a morir. Sólo pensó que lo elevaban y que iba a alcanzar el gran balde, el Sol, el Sol que recién amanecido era una bola roja. Tuvo un momento de perfecta dicha y luego murió, sin dolor, entre las fuertes garras que lo aprisionaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí acabó la triste y bella historia de Sapete, el enamorado del Sol. Esta historia que, como todas las que siguen, me la contó Mamá Tolita hace muchos años, pero muchos años cuando yo era una niña tan niña como lo eres tú ahora, Mari-Sol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TLTK_GqtPyI/AAAAAAAABDs/Ojii-den3T8/s72-c/la-costa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-8072341834896505126</id><published>2010-07-31T18:07:00.000-07:00</published><updated>2010-11-27T21:08:43.289-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Egipcios'/><title type='text'>El relato de Noon</title><content type='html'>&lt;center&gt;Basada en una leyenda del Antiguo Egipto&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Versión de Ethan J. Connery&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TFTI-xMz0CI/AAAAAAAAA4k/YruqUDG4mBc/s320/la-leyenda-de-noon.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5500242025610727458" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Se cuenta que en tiempos del antiguo Egipto, y mucho antes del tiempo mismo, existió un sabio llamado Noon, que era el único sabio del Mundo porque aun no habían sabios y por eso era el primero. Noon era tan sabio que si alguien hubiera existido en ese momento para verlo, seguro lo hubieran confundido con el agua o con la noche, porque era tan sabio que incluso ni existía, porque antes de él nada había, Noon podía ser el único sabio antes de que existiera incluso la sabiduría. Pero Noon no hablaba, ni caminaba ni cantaba. Noon sólo dormía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurrió sin embargo, que en cierta ocasión, la única ocasión que podía existir, porque antes no habían ocasiones, Noon despertó de su eterno sueño y al despertar no encontró nada, porque como él era lo único, nada más le acompañaba y solo encontró el aburrimiento, porque nada, absolutamente nada le rodeaba. No habían animales, ni plantas, ni personas... ni siquiera existían otros sabios aparte de él, porque claro, cuando Noon despertó, el Universo apenas existía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ocurrió que la sabiduría de Noon lo llevó a comprender que el era único, y al ser algo diferente a la nada, podía hacer cosas. Eso porque la nada nunca hace nada, pero cuando algo hay, entonces ya hay algo que puede hacerse. Cuando entendió que existía, Noon encontró su poder creativo y comenzó a crear. Cuando se puso manos a la obra, descubrió que tenía manos. Pero no erancualquier mano, eran las manos de un sabio ...del primero de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así Noon fue creando y creando cosas y el Universo, que antes era muy diminuto, comenzó a crecer. Creció y creció, y como a Noon lo hubieran confundido con el agua, decidió crear la tierra. Y así surgió en medio de un océano infinito, una pequeña isla de arena que fue creciendo y creciendo hasta formar una gran planicie que se perdía en la distancia. Y como la planicie había nacido del océano, algo de agua comenzó a descender desde las tierras que estaban un poco más altas, y pronto lo que era un hilo de agua se hizo un caudal y luego creció más hasta convertirse en un enorme río que desaparecía en el horizonte... entonces nació el río Nilo, y con él los verdes valles de Egipto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el verde aun no se conocía, porque aun los colores no existían. Ni aun Noon podía ver más allá de lo que era porque todavía se confundía con la noche. Con el tiempo, Noon continuó creando, y como cada vez habían más cosas, las fue combinando y así fue creando nuevas cosas, cada vez más maravillosas, pero aun así no se veían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Egipto le siguieron los cielos, el aire, las plantas y animales, pero Noon siguió más allá y decidió crear a otros sabios para que poblaran su Mundo. Un Mundo extraordinario pero que nadie veía, porque aun era de noche. Entonces, ocurrió que en una buena ocasión, porque ocasiones ya habían habido muchas, Noon comprendió que necesitaba algo más que tocar y sentir su Mundo. Noon quería verlo, porque todo lo que había era apenas una bruma, sin obscuridad absoluta, pero tampoco había luz. Entonces se decidió y convirtió la ocasión en día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así nació un punto de luz como una estrella que brillaba, en una gota de agua que caía en las hojas de una flor de loto... una flor que flotaba perdida en las aguas del río Nilo. La flor se resistía a abrirse, pero el poder de la luz fue más evidente, y cuando la flor ya no pudo más, de su interior surgió un rayo de luz, y así nació el Sol, aquel astro que los antiguos egipcios llamaron Ra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder que le faltaba al Mundo inundó de una deslumbrante belleza el océano y la isla de arenas con sus verdes valles y palmeras, así como a las aves y los animales de la tierra de Egipto. Y así nacieron los colores, en una brillante mañana, la primera de todas. Una mañana que arrojaba desde los cielos su primero rocío a la luz de una estrella, la más grande de todas que arqueaba sus rayos en múltiples colores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Noon ya no era Noon, porque había creado tantas cosas que ya era mucho más sabio, y Noon se hizo Ra... el Sol del horizonte, el Sol de la mañana, el Sol del mediodía, e incluso el de la tarde. Pero ya era tarde y Noon, convertido en Ra, decidió volver al interior de las hojas de la flor de loto para descansar mientras duraba la noche, la primera de todas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a medida que el Mundo se habia ido creando, algo más había sido creado: algo casi imperceptible que sin embargo existía. Y sucedió que mientras Ra dormía, al Mundo le siguió el Tiempo, y con él los sabios, los pocos que existían, se hicieron hombres y los hombres decidieron crear...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TFTI-xMz0CI/AAAAAAAAA4k/YruqUDG4mBc/s72-c/la-leyenda-de-noon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-8094631931931974563</id><published>2010-07-13T02:51:00.000-07:00</published><updated>2010-07-28T04:31:29.482-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aventuras'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>Peter Pan</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TDwoRsNIuEI/AAAAAAAAA0c/qN7Z7oWaW4k/s1600/peter-pan-herlitzland.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Érase una vez, muchos años ha, un niñito llamado Peter Pan. Este niño que estaba entre niño y joven, pero aun no llegaba a ser joven, decidió no crecer más. Así fue como un buen día se alejó volando del mundo y se fue a una tierra misteriosa y desconocida: la Tierra de Nunca Jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa tierra de andanzas y magia misteriosa, Peter quizo vivir una vida de aventuras... pero una noche que regresó a nuestro mundo, persiguiendo a su sombra que se había escapado, encontró en su casa a una niña llamada Wendy Darling quien en ese momento le narraba cuentos a sus hermanitos John y Michael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Acompáñenme a la Tierra de Nunca Jamás -les invitó Peter- Mis amigos, los Niños Perdidos y yo nos encantan las historias interesantes.&lt;br /&gt;- Pero... ¡Nosotros no podemos volar! -le contestó Wendy.&lt;br /&gt;- ¡Eso es muy fácil! -les dijo Peter- El Hada Campanilla, con sus polvos mágicos, les enseñará a volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó Campanilla, que era un hada tan pequeña como una libélula, y les hechó un polvo mágico y pronto aprendieron a volar. Cuando llegaron a la Tierra de Nunca Jamás, Peter les presentó a todos los animales y aves del bosque, y también a los Niños Perdidos. Todos aclamaron con entusiasmo a los nuevos invitados porque venían a contarles historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo parecía felicidad en Nunca Jamás, pero como en toda historia hay un "pero", existía en esa aventurada tierra un hombre malvado, conocido como el Capitán Garfio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Capitán Garfio vivía recorriendo los mares en un viejo buque pirata y tenía una tripulación perversa que siempre estaba buscando la forma de atacar a Peter Pan y sus amigos. Garfio odiaba a Peter porque en una de las tantas luchas, Pan le cortó su mano derecha y antes que el Capitán la recuperara, un cocodrilo se la comió. Esto hizo que el Capitán Garfio tuviera miedo del cocodrilo y por eso se había jurado a si mismo que se vengaría de Peter Pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peter no podía dejar de inquietarse por la seguridad de sus amigos, las aves y animales, los Niños Perdidos y por supuesto Wendy, John y Michael Darling. Pero, para alivio de Peter, tenía otros amigos: los Indios de las Praderas de Nunca Jamás, que vivían en sus chozas y cabalgaban por la costa explorando en el horizonte del Océano, si acaso el buque pirata de Garfio acechaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los indios divisaban la nave, la Princesa Tigresa -que así se llamaba la princesa de los indios- corría a avisarle a Peter Pan que Garfio había bajado a tierra. En ese momento, todos los amigos de Peter se escondían en una casita subterránea, y asimismo lo fueron haciendo Wendy y sus hermanitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cocodrilo de Nunca Jamás le había gustado tanto la mano del pirata que siempre estaba siguiendo los pasos del Capitán, cada vez que el pisaba tierra, esperando el momento propicio para saborear otro delicioso bocadito de pirata a la italiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde, de esas tardes oscuras, Peter y Wendy vieron con horror como un bote del barco pirata se llevaba prisionera a Tigresa, la princesa india. Los malvados piratas la habían abandonado amarrada en la Roca de las Sirenas Cantoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Desátenla de inmediato, regresen a la playa y síganla! -gritó Peter, imitando la voz de Garfio para engañar a los piratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le cortaron las ataduras, la princesa se lanzó al agua y nadó rápidamente hasta la playa, y luego corrió a ocultarse en el bosque. Mientras eso pasaba, Peter Pan y Wendy, en un intento por salvar a Tigresa, quedaron atrapados en la Roca de las Sirenas Cantoras. La marea subió y subió y para salvarse, Wendy tuvo que alejarse amarrada a la cola de un volantín cometa de los Niños Perdidos y Peter se fue flotando, embarcado sobre un nido de pájaros que flotaba casualmente por ahí. Remó con las manos hasta llegar a la orilla, porque se le habían acabado los polvos mágicos del Hada Campanilla. Al final, todos se salvaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para celebrar el rescate de la Princesa, Peter y los indios dieron una fiesta como nunca jamás se había dado en la Tierra de Nunca Jamás. Los invitados de honor fueron Peter Pan y los Niños Perdidos, y claro... Wendy y Michael también asistieron, mientras a John le permitieron tocar el tambor de la danza india.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminada la fiesta todos se fueron a sus casas, y Peter Pan y sus amigos se fueron caminando en fila india por el oscuro bosque, con Peter a la cabeza. Durante la marcha, el Capitán Garfio y su malévola tripulación se fueron raptando a los niños uno por uno y cuando los tuvieron a todos, se los llevaron al buque pirata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Peter Pan llegó a la casita, se quedó pasmado al descubrir que nadie le seguía y que estaba completa y totalmente solo. Imaginándose lo ocurrido, voló junto a Campanilla, quién hasta ese momento se había quedado dormida en su bolsillo. Peter y Campanilla volaron y volaron, en medio de la noche, sobre el bosque hasta que llegaron al barco del Capitán Garfio... justo en el momento en que el Capitán y sus hombres estaban por lanzar, desde la tabla del buque, a todos los niños al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡En guardia, Garfio! -gritó Peter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Capitán, furioso al ver a su oponente, corrió ciegamente hacia el que consideraba su más grande enemigo. Cuando el Capitán saltó hacia Peter, éste lo esquivó tan hábilmente que Garfio resvaló, cayendo por encima del barandal del barco... directamente a las fauces abiertas de su viejo conocido: el cocodrilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peter Pan perdonó a los demás piratas cuando prometieron portarse bien en el futuro. Después, Peter y sus amigos se hicieron a la vela rumbo al mundo real para que Wendy y sus hermanitos John y Michael Darling volvieran a su casa escurriéndose por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Adiós! -le gritaron a Peter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ellos, la aventura de Nunca Jamás había terminado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/TDwoRsNIuEI/AAAAAAAAA0c/qN7Z7oWaW4k/s72-c/peter-pan-herlitzland.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-6996781239171608846</id><published>2010-06-23T13:23:00.000-07:00</published><updated>2010-06-23T13:29:50.551-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='japoneses'/><title type='text'>Las seis estatuas de piedra y los sombreros de paja</title><content type='html'>&lt;center&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/_09s7GSVqE_s/TCJscT5A4BI/AAAAAAAAAz8/Ps88mavI9V0/s800/seis_jizos.jpg" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Erase una vez un abuelito y una abuelita. El abuelito se ganaba la vida haciendo sombreros de paja. Los dos vivían pobremente, y un año al llegar la noche vieja no tenían dinero para comprar las pelotitas de arroz con que se celebra el Año Nuevo. Entonces, el abuelito decidió ir al pueblo y vender unos sombreros de paja. Cojió cinco, se los puso sobre la espalda, y empezó a caminar al pueblo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pueblo caía bastante lejos de su casita, y el abuelito se llevó todo el día cruzando campos hasta que por fin llegó. Ya allí, se puso a pregonar:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;- ¡Sombreros de paja, bonitos sombreros de paja! ¿Quien quiere sombreros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y mira que había bastante gente de compras, para pescado, para vino y para las pelotitas de arroz, pero, como no se sale de casa el día de Año Nuevo, pues, a nadie le hacía falta un sombrero. Se acabó el día y el pobrecito no vendió ni un solo sombrero. Empezó a volver a casa, sin las pelotitas de arroz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al salir del pueblo, comenzó a nevar. El abuelito se sentía muy cansado y muy frío al cruzar por los campos cubiertos ahora de nieve. De repente se fijó en unas estatuas de piedra (jizos) que representaban a dioses japoneses. Había seis estatuas con las cabezas cubiertas de nieve y las caras escarchadas de hielo. El viejecito tenía buen corazón y pensó que las pobres estatuas debían tener frío. Les quitó la nieve, y uno tras uno les puso los sombreros de paja que no pudo vender, diciendo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;- Son solamente de paja pero, por favor, acéptenlos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero solo tenia cinco sombreros, y las estatuas eran seis. Al faltarle un sombrero a la última, el viejecito le dio su propio sombrero, diciendo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;- Discúlpeme, por favor, por darle un sombrero tan viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y cuando acabó, siguió por entre la nieve hacia su casa. El abuelito llegaba cubierto de nieve. Cuando la abuelita le vio así, sin sombrero ni nada, le pregunto que que pasó. El le explicó lo que ocurrió ese día, que no pudo vender los sombreros, que se sintió muy triste al ver las estatuas cubiertas de nieve, y que como eran seis tuvo que usar su propio sombrero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Al oir esto, la abuelita se alegró de tener un marido tan cariñoso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hiciste bien. Aunque seamos pobres, tenemos una casita caliente y ellos no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El abuelito, como tenía frío, se sentó al lado del fuego mientras abuelita preparó la cena. No tenían bolitas de arroz, ya que abuelito no pudo vender los sombreros, y en vez comieron solamente arroz y unos vegetales en vinagre y se fueron a la cama tempranito a dormir. A la media noche, el abuelito y la abuelita fueron despiertos por el sonido de alguien cantando. A lo primero, las voces sonaban lejos pero iban acercándose a la casa y cantaban:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;El abuelito regaló sus sombreros&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;a las estatuas todos enteros&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;¡vamos a su casa, alijeros!&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El abuelito y la abuelita estaban sorprendidos, aún más cuando oyeron un gran ruido, ¡Boom! ...corrieron para ver lo que era, y vaya sorpresa les dio al abrir la puerta. Paquetes y paquetes montados uno sobre otro, y llenos de pelotitas de arroz, vino y decoraciones para el Nuevo Año, mantas y kimonos bien calientes, y muchas otras Cosas. Al buscar quien les había traído todo esto, vieron a las seis estatuas alejándose con los sombreros de paja puestos en sus cabezas. Las estatuas, eran en realidad seis espíritus bondadosos que habían estado descansando de un largo viaje, y en reconocimiento de la bondad del anciano, les habían traído regalos para que los abuelitos tuvieran una próspero Año Nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;FIN&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/_09s7GSVqE_s/TCJscT5A4BI/AAAAAAAAAz8/Ps88mavI9V0/s72-c/seis_jizos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-212519208247291936</id><published>2010-01-06T23:00:00.000-08:00</published><updated>2010-01-13T15:02:29.814-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fantasía'/><title type='text'>Los tres enanitos del bosque</title><content type='html'>&lt;center&gt;Hermanos Grimm (adaptación)&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;img style="width: 255px; height: 217px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_MwCq_6Q7mU8/SqZeW5c8LFI/AAAAAAAAIqY/umi5FpFxdwI/s400/GC90.jpg" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Había una vez un viudo y una viuda, y cada uno tenía una hija. Cierto día el viudo y la viuda se casaron, pero al poco tiempo el viudo murió, y su hija debió quedarse a vivir con su madrastra. La mujer mimaba a su hija, pero maltrataba a su hijastra, que se llamaba Amanda, por lo que siempre le tocaba llevar los trabajos más duros de la casa. En cambio Susana, la hija de la mujer, vivía como si fuera una verdadera princesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día la madrastra llamó a Amanda y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Debes traerme fresas, toma tu canastillo y ve a buscarlas al bosque.&lt;br /&gt;- Pero -balbuceó tímidamente la niña- estamos en invierno y en el bosque no hay fresas. Sólo encontraré hielo y nieve.&lt;br /&gt;- ¡Silencio chiquilla! Debes hacer lo que yo te ordeno. Si te digo que me traigas fresas del bosque es porque debes traerme fresas, ¿has entendido? ¡sin excusas! ¿Acaso no te regalé un precioso vestido? ¿Qué más quieres? Póntelo ahora mismo, coge el canastillo y has lo que te he dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pero el vestido es de papel! -gimoteó la pobre niñita- ¡Me congelaré de frío!&lt;br /&gt;- Si te da frío corres y entrarás en calor.&lt;br /&gt;- Si mamá.&lt;br /&gt;- ¡Te he dicho que nunca me llames mamá!&lt;br /&gt;- Si tiíta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda se puso su vestido de papel, tomó su canastillo y se fue caminando hacia el bosque. Pasaron las horas y ya era tarde. Cansada de tanto andar había llegado al medio del bosque y decidió sentarse bajo un árbol, para descansar un rato, sobre la nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras descansaba oyó unas vocecitas que hablaban muy cerca de dónde ella se encontraba. Miró al lado de su píe y vió a tres enanitos muy, muy pequeños... diminutos como duendes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué queréis de mí? -preguntó Amanda&lt;br /&gt;- Perdona niñita, ¿Qué haces a estas horas en medio del bosque y en pleno invierno? -preguntó un enanito.&lt;br /&gt;- Mi tiíta me ha mandado a recoger fresas silvestres.&lt;br /&gt;- Mmm, ya veo. -dijo otro enanito al ver el canastillo, y preguntó a su vez- ¿Y no tienes frío con ese vestido de papel?&lt;br /&gt;- No será problema, sólo correré y entraré en calor. -dijo la inocente niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los enanitos se miraron entre ellos pero no dijeron nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y ustedes qué hacen aquí? -Preguntó Amanda.&lt;br /&gt;- Verás -dijo el tercer enanito- la nieve ha tapado la única entrada a nuestra casa y no podemos entrar. Tenemos mucha hambre y frío aquí afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda se compadeció de esos pequeños enanitos, así que sacó el mendrugo de pan que le había dado su madrastra y se los ofreció, diciéndoles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengan aquí, es sólo un mendrugo de pan. Repartidlo entre los tres y se os quitará el hambre. ¿Dónde tenéis vuestra casa?&lt;br /&gt;- Muy cerca tuyo -le respondió uno- levanta aquella hoja de encino que está cubierta de nieve y podremos entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda levantó la hoja de encino y vió una puerta pequeña, tan pequeña que por ella sólo podían entrar seres tan diminutos como los enanitos que habían pedido su ayuda. Los enanitos entraron a su pequeña casita que se internaba bajo las raíces del árbol. Pero antes de cerrar la puerta, los enanitos se dijeron entre sí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La niña es de corazón bondadoso y hay que hacer algo por ella...&lt;br /&gt;- Yo -dijo uno- quiero que cada día sea más hermosa.&lt;br /&gt;- Yo quiero que cada palabra de sus labios se convierta en una moneda de oro -dijo otro.&lt;br /&gt;- Yo quiero que el Rey se enamore de ella -dijo el último enanito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Amanda no escuchó nada de esta conversación porque cuando los enanitos murmuran hablan muy, muy bajito. Los enanitos le dieron las gracias a la niña y desaparecieron detrás de la pequeña puerta que se cerró con un mágico ¡blink!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda se levantó, pero antes de irse observó asombrada que entre la nieve habían crecido unas enormes y frescas fresas silvestres. Llena de alegría llenó su canastillo, y para que los enanitos no pasaran hambre en el invierno, les dejó junto a la pequeña puerta, un buen montoncito de fresas. Lo que Amanda no sabía era que los mismos enanitos habían hecho crecer las fresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda se fue caminando por el bosque de regreso a su casa. Había pensado en irse corriendo para entrar en calor por el frío, pero extrañamente un aire cálido la acompañó durante todo el trayecto. Amanda no le dió tanta importancia y se fue feliz con el canastillo lleno de ricas fresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó la casa, la madrastra y su hija se asombraron muchísimo de que Amanda hubiera hallado fresas en mitad del invierno. Pero su asombro fue mayor cuando comprobaron que cada palabra que Amanda decía se convertía en una brillante moneda de oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ese bosque debe estar encantado -dijo envidiosa, Susana- Mamá, prepárame mi vestido de pieles que yo también quiero ir a buscar fresas al bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo hizo la madrastra, y cuando Susana llegó al medio del bosque, siguiendo las huellas en la nieve que había dejado Amanda, se sentó bajo el mismo árbol donde los enanitos tenían su morada. De pronto, vió a tres pequeños enanitos al lado de su píe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Enanos feos, ¿qué hacen ustedes aquí? -preguntó Susana.&lt;br /&gt;- Verás -dijo un enanito- la nieve ha tapado la única entrada a nuestra casa y no podemos entrar. Tenemos mucha hambre y frío aquí afuera.&lt;br /&gt;- ¡Coman nieve entonces! ¡Ja-ja-ja! -se rió insolente, Susana.&lt;br /&gt;- Pero si comemos nieve en poco tiempo moriremos de frío -dijo otro enanito.&lt;br /&gt;- ¡Pónganse a correr entonces y entrarán en calor!&lt;br /&gt;- Pero como ves somos muy viejos para correr, nos helaríamos muy rápido. ¿No podrías ayudarnos a entrar a nuestra casita, levantando aquella hoja de encino, por favor, dulce niña? -preguntó el tercer enanito, señalando hacia la raíz del árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susana, que era malintencionada, hizo una bola de nieve y la tiró sobre la hoja de encino, tapando aun más la entrada y la pequeña puerta. Los enanitos, cansados de buscar algún ápice de bondad en el indiferente corazón de la hermanasta, se dijeron entre sí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ha sido una niña mala y se merece un castigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...y cada uno pensó en el suyo. Por supuesto, Susana no escuchó nada, porque a esas horas ya se había ido de ahí, abandonando a los tres enanitos a su suerte. Afortunadamente los enanitos, usando su magia, lograron despejar la entrada a su casita y se introdujeron en ella, cerrando la puerta con un mágico ¡blonk!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entanto Susana, no había encontrado "fresas mágicas" y regresó a su casa. Su madre la reprendió por haber llegado tan tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hija!, ¡¿porqué tardaste tanto?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Susana, malhumorada, comenzó a maldecir y cada palabra que decía se convertía en un sapo. Con el tiempo, Amanda y Susana fueron creciendo: Amanda cada día era más hermosa, pero Susana cada día era más fea. La madrastra para vengarse, un día en pleno invierno, ordenó a Amanda que fuera a lavar ropa al río. Amanda, que para entonces ya era una bellísima doncella, obedeció y mientras lavaba en el río sucedió que el Rey de la comarca, quién aun no tenía Reina, había salido a cazar al bosque y cuando pasó por el río se encontró con Amanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Oh, princesa!, tu dulce inocencia y tu belleza me han dejado cautivado. ¿Quieres ser mi Reina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doncella asintió con un gracioso ademán, pero no dijo una sóla palabra. Ella también se había enamorado del Rey. Amanda fue llevada al palacio y a los pocos días la noticia de que el Rey se casaba corrió por el Reino. Se celebró la boda y fue la fiesta más feliz que se celebró en toda la historia de la comarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madrastra, envidiosa por la suerte de su hijastra, quizo vengarse y junto con Susana se fueron al palacio a hacer alguna maldad, pero fueron descubiertas a tiempo y el Rey ordenó que las expulsaran de su reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amanda y el Rey eran muy queridos por sus vasallos y las gentes de la comarca porque reinaron con dignidad y justicia, y fueron muy, muy felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;FIN&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_MwCq_6Q7mU8/SqZeW5c8LFI/AAAAAAAAIqY/umi5FpFxdwI/s72-c/GC90.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-156544968199009227</id><published>2009-12-22T20:59:00.000-08:00</published><updated>2009-12-22T23:06:11.921-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Navideños'/><title type='text'>El gigante egoísta</title><content type='html'>&lt;center&gt;Oscar Wilde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 400px; height: 304px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/SzGnZq-KcFI/AAAAAAAAAxY/R9UJsoc_vNg/s400/gigante-egoista.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5418295886177005650" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Todas las tardes a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del gigante; un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de un suave y verde prado. Las pequeñas aves apoyadas en el ramaje de los árboles cantaban con tal dulzura que los niños dejaban de jugar para escuchar sus alegres melodías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día el gigante, que había ido a visitar su amigo el Ogro de Comish, y se había quedado con él durante siete años, regresó. En ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el gigante sintió el deseo de volver a su palacio. Al llegar encontró a los niños jugando en su jardín. Esto lo enfureció y les dijo con voz retumbante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué hacen aquí? Este es mi jardín, todos saben eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el enorme tamaño del gigante, los niños escaparon en desbandada. Más tarde el gigante puso un cartel dónde se podía leer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;"Jardín exclusivo del gigante:&lt;br /&gt;la entrada está estríctamente prohibida&lt;br /&gt;bajo las leyes de los ogros y gigantes."&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;El gigante era un egoísta y los niños se quedaron sin un lugar donde jugar. Con el tiempo intentaron jugar en otros lugares, pero no les gustó, y al pasar cerca del jardín del gigante, pensaban en los días felices que habían pasado ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volvió la primavera, la ciudad se pobló de flores y avecillas. Pero en el jardín del gigante egoísta, curiosamente, estaba nevando. Como ya no había niños, las avecillas no cantaban y los árboles no florecían. Sólo una vez una pequeña flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió triste y volvió a hundirse en la tierra. Pero la nieve y la escarcha se sentían bién ahí, porque la primavera se había olvidado del jardín. La nieve cubrió la tierra con su blanco manto, y la escarcha cubrió de hielo los árboles. El viento del norte que pasaba por ahí, se sintió tan a gusto que decidió quedarse el resto del año. Luego llegó el granizo y las ventiscas, y como la primavera no tenía interés en el jardín del gigante, el invierno siguió alojándose ahí, por largo, largo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, el gigante egoísta se asomó a la ventana y vio que su jardín todavía estaba cubierto de un frío manto blanco, y pensó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué la primavera se demora tanto en llegar aquí? Ojalá pronto cambie este frío clima gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la primavera no llegó, ni tampoco el verano. Cuando llegó el otoño, frutos dorados aparecieron en todos los jardines, pero no en el del gigante. Los frutales conversaban:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El gigante es demasiado egoísta.&lt;br /&gt;- Si, es verdad. No merece recibir de nuestros frutos su cosecha.&lt;br /&gt;- Mejor sigamos durmiendo hasta el próximo año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera el gigante quedó sumido en un eterno invierno junto al viento del norte, las ventiscas, el granizo, la escarcha y la nieve, que danzaban fríamente, como torbellinos, entre sus árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana, el gigante estaba en la cama cuando oyó una hermosa música que llegaba de afuera. Sonaba tan dulce que pensó que se trataba del rey elfo que pasaba por allí. En realidad era un jilguerito que, cansado del calor, había buscado refrescarse frente a la fría ventana de la casa del gigante. Había pasado mucho tiempo que en el jardín helado no se escuchaba cantar un pájaro. El gigante le pareció que el canto de la avecilla era la música más bella del mundo. En ese momento el granizo detuvo su danza, el viento del norte dejó de rugir, y un delicioso aroma de primavera entró por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué alegría! -se dijo el gigante- Al parecer llegó por fin la primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...y saltó de la cama para correr a la ventana. Al llegar vió un espectáculo maravilloso: los niños habían entrado al jardín por una brecha en el muro, y habían trepado a los árboles. En cada árbol había un niño, los árboles estaban tan felices que se habían cubierto de flores y las avecillas revoloteaban alrededor de ellos, cantando alegres tonadas. Era un hermoso espectáculo. Sólo, el invierno se escondía en un rincón a dónde los niños no habían llegado: el rincón más apartado del jardín. Un niñito se acercó a un árbol, pero era tan pequeñín que no logró alcanzar las ramas de un árbol que ahí había. El niño dió vueltas alrededor del viejo tronco y luego se puso a llorar. El pobre árbol aun cubierto de escarcha y nieve, sostenía en sus ramas a la ventisca y el viento del norte. El gigante sintió que el corazón se le derretía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué egoísta he sido! -exclamó- Ahora entiendo por qué la primavera no vino a visitar mi jardín. Subiré a ese pobre niñito al árbol y después derribaré el muro y quitaré el cartel. Quiero que desde hoy mi jardín sea siempre un lugar para que los niños puedan jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante, sinceramente arrepentido, bajó la escalera, abrió con cuidado la puerta del palacio y salió al jardín. Cuando lo vieron, los niños se aterrorizaron y corrieron al escape. El invierno aprovechó ese momento y volvió a apoderarse del jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en el rincón, el niño más pequeñín no corrió, porque tenía los ojos llenos de lágrimas y no vio al gigante que se acercó por detrás. Con cuidado, lo levantó con sus manos y lo subió al árbol. El árbol floreció de repente, y las avecillas llegaron a cantar. El niño agradecido, abrazó el cuello del gigante y le besó. Cuando los otros niños vieron eso, llegaron junto al gigante y descubrieron que ya no era malo. El jardín se llenó de niños y el invierno desapareció como si nunca hubiese estado allí. La primavera había hecho las pases con el gigante y su jardín...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De ahora en adelante -dijo el gigante a los niños- podéis jugar siempre en el jardín, será para vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tomando su hacha, echó el muro abajo y rompió el cartel. Al mediodía, toda la gente del pueblo pudo ver al gigante jugando con los niños y se sorprendían de su cambio y de lo hermoso del jardín. Al llegar la tarde, los niños se despidieron del gigante, y el gigante preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Dónde está el pequeñín? ¿ese niño que subí al árbol del rincón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante se había encariñado con él, y los niños le contestaron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sabemos, se fue caminando solito.&lt;br /&gt;- Ojalá que vuelva mañana -dijo el gigante- pueden invitarlo también.&lt;br /&gt;- No sabemos dónde vive porque nunca lo habíamos visto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante se quedó triste. Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el gigante, pero el pequeñin no aparecía y el gigante lo echaba de menos. Pasó entonces mucho tiempo, pasaron años y el gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no salía a jugar y sentado en un enorme sillón, miraba la alegría de los niños que admiraban su jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo hermosas flores -pensaba- pero todo es gracias a los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana de invierno, miró por la ventada mientras se levantaba. Ya no odiaba el invierno porque sabía que la primavera llegaría con el tiempo, que sólo dormía mientras sus flores descansaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto se restregó los ojos y miró maravillado: en el rincón más lejano del jardín había un árbol cubierto de flores blancas. Sus ramas eran doradas y de ellas colgaban frutos de plata. Bajo el árbol, el pequeñito a quién tanto había echado de menos, se encontraba parado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Que extraño! -pensó- ¡Después de tantos años sigue siendo el mismo niño! ¡Pero no importa me alegra haberle encontrado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleno de emoción el gigante se acercó al niño y notó que se encontraba herido. Esto impresionó al gigante, quién preocupado preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por Dios! ¿Quién te ha hecho daño? ¿Has caído del árbol?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño sonrió al gigante, y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Son sólo heridas del corazón humano.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres? -le preguntó el gigante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un extraño temor invadió el alma del gigante y cayó de rodillas ante el pequeño, quién le respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una vez me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el mío, que está arriba, en las estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los niños llegaron esa tarde, encontraron al gigante muerto debajo del árbol, pero no se le veía triste, sólo parecía dormir, rodeado de flores blancas y pequeñas avecillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;FIN&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/SzGnZq-KcFI/AAAAAAAAAxY/R9UJsoc_vNg/s72-c/gigante-egoista.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-8796892988456707294</id><published>2009-12-17T13:37:00.000-08:00</published><updated>2009-12-17T13:41:59.324-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infantiles'/><title type='text'>El lobo y la siete cabritas</title><content type='html'>&lt;center&gt;Hermanos Grimm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="width: 400px; height: 304px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/Syqk3af7sxI/AAAAAAAAAxQ/eExIcmaGphA/s400/lobo_siete_cabritas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5416322773779460882" border="0" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Érase una vez una vieja cabra que tenía siete cabritas, a las que quería tan tiernamente como una madre puede querer a sus hijos. Un día quiso salir al bosque a buscar comida y llamó a sus pequeñas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hijas mías, voy al bosque. Mucho cuidado con el lobo, pues si entra en la casa las devorará a todas sin dejar ni un pelo. El bribón suele disfrazarse, pero lo reconocerán por su voz ronca y sus patas negras.&lt;br /&gt;- No te preocupes, mamá. Tendremos mucho cuidado, marcha tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja cabra se despidió de sus hijas y se fue confiada al bosque. No había transcurrido mucho tiempo cuando llamaron a la puerta y una voz dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Abran hijitas: soy su mamá que estoy de vuelta y les traigo un regalo a cada una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero las cabritas comprendieron, por la voz ronca, que se trataba del lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te abriremos porque no eres nuestra mamá. Ella es de voz suave y cariñosa, y la tuya es ronca: tu eres el lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enfadado, el lobo se fue a la tienda y compró un gran trozo de queso y se lo comió para suavizar su voz, y regresó a la casa de las cabritas, llamando nuevamente a la puerta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Abran hijitas su mamá les trae un regalo a cada una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el lobo había puesto su pata negra en la ventana, y al verla las cabritas exclamaron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, no te abriremos. Nuestra madre no tiene las patas negras como tú. ¡Eres el lobo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrió entonces el muy bribón a un tahonero y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, me lastimé un pie. Úntamelo con un poco de pasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la pata untada fue al encuentro del molinero:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Échame harina blanca en el pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El molinero, comprendiendo que el lobo tramaba alguna tropelía, se negó al principio, pero la fiera lo amenazó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si no lo haces, te devoraré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre, asustado, le blanqueó la pata y así el rufián volvió por tercera vez a la casa de las cabritas y llamando, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Abranme pequeñas. Soy su mamá que está de regreso y les trae ricas cosas del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cabritas replicaron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muéstranos la pata; queremos asegurarnos de que eres nuestra mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lobo astuto puso la pata en la ventana, y, al ver ellas que era blanca, creyeron que eran verdad sus palabras y se apresuraron a abrir. No más abrir la puerta y el lobo entró...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡ Es el lobo, es el lobo !! -gritaban las cabritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas fueron a esconderese. Una se metió bajo la mesa, otra en la cama, otra en el horno, otra en la cocina, otra en la quinta, otra en el armario, la sexta bajo el fregadero y la más pequeña en la caja del reloj. Pero el lobo fue descubriéndolas una tras otra y, sin esperar, se las engulló a todas, menos a la más chiquitita que se encontraba oculta en la caja del reloj. Ya satisfecho del todo, el lobo se alejó a un trote ligero y se echó a dormir sobre un verde prado y a la sombra de un árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de poco regresó a la casa la vieja cabra, y encontró la puerta abierta de par en par. La mesa, las sillas y bancos, las mantas y almohadas, todo estaba volcado y revuelto. Buscó a sus hijitas pero no aparecieron por ninguna parte, las llamó a todas por sus nombres pero ninguna contestó. Al final dijo el nombre de la última, la más chiquita y ella le respondió asustada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mamá, ¡estoy en la caja del reloj!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cabra sacó a su hijita y ella le contó todo lo que había pasado. ¡Que desconsuelo para la pobre cabra vieja que había perdido a sus hijitas! Cuando ya no le quedaban más lágrimas, salió la cabra al campo en compañía de su pequeña, y al llegar al prado encontró al lobo dormido debajo de un árbol. Tan dormido estaba que sus ronquidos hacían temblar las ramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo miró de cerca y notóque su panza se movía, y pensó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mis hijitas aun están vivas en su panza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y envió a la pequeña a la casa a toda prisa para buscar las tijeras, aguja e hilo. Mientrasel lobo dormía abrió entonces su panza y apenas había empezado a cortar cuando una de las cabritas asomó la cabeza. Al seguir cortando saltaron las seis afuera, una tras otra y todas vivitas y sin ningún daño salieron del malvado animal, esto porque el lobo había sido tan glotón que las había engullido enteras. ¡Que regocijo para la mamá cabra! Las cabritas se abrazaron a su mamá, pero la cabra dijo entonces:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos cabritas, tráiganme piedras para llenar la panza del lobo, ahora que aun sigue dormido. Las siete cabritas corrieron en busca de piedras y las fueron metiendo en la barriga del animal, hasta que ya no cupieron más. Entonces la mamá cosió la piel con tanta presteza y suavidad, que la fiera no se dio cuenta de nada ni hizo el menor movimiento. Terminada la siesta, el lobo se levantó, y como tenía lleno de piedras el estómago, ledió mucha sed y caminó hasta dar con un pozodeagua para beber. Mientras andaba se movía de un lado para otro y las piedras chocaban entre sí haciendo gran ruido, y el lobo exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué será este ruido que suena en mi barriga? Creí que eran seis cabritas, más ahora parecen chinitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al pozo e inclinarse sobre el brocal, el peso de las piedras lo arrastró y lo hizo caer al fondo, donde se ahogó miserablemente. Viéndolo las cabritas, acudieron corriendo y gritando jubilosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Se murió el lobo! ¡Se murió el lobo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, con su mamá, felices de que el peligro hubo desaparecido para siempre, se pusieron a bailar en torno al pozo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Herlitz</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14214150387245007260</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-zukyARL0cA4/TzxVYOewhgI/AAAAAAAABSg/hbJxkcr-OsM/s220/erick.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/Syqk3af7sxI/AAAAAAAAAxQ/eExIcmaGphA/s72-c/lobo_siete_cabritas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-495116323304638835.post-216392657073652638</id><published>2009-12-14T15:16:00.000-08:00</published><updated>2009-12-14T16:24:39.926-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tradicionales'/><title type='text'>Los 3 cerditos y el lobo feroz</title><content type='html'>&lt;center&gt;&lt;img style="width: 386px; height: 269px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_09s7GSVqE_s/SybSxraU5cI/AAAAAAAAAxI/UTFaA5dw7wM/s400/los-tres-cerditos.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415247352868169154" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;Junto a sus papás, tres cerditos habían crecido alegremente en una cabaña del bosque. Y cómo ya eran mayores, sus papás decidieron que era hora de que hicieran, cada uno, su propia casa. Así fue como los tres cerditos se despidieron de sus papás, y fueron a ver cómo era el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer cerdito, el perezoso de la familia, decidió hacer una casa de paja. En un minuto la choza estaba hecha. Y después de cantar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién teme al lobo feroz? ¡Al lobo al lobo! &amp;#9835;&lt;br /&gt;- ¿Quién teme al lobo feroz? ¡Nadie teme al lobo! &amp;#9835;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...se relajó y se echó a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo cerdito, el glotón, prefirió hacer una cabaña de madera. No tardó mucho en construirla. Y luego de cantar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién teme al lobo feroz? ¡Al lobo al lobo! &amp;#9835;&lt;br /&gt;- ¿Quién teme al lobo feroz? ¡Nadie teme al lobo! &amp;#9835;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...se echó a comer manzanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercer cerdito, muy trabajador, optó por construirse una casa de ladrillos y cemento. Pensó que tardaría más en construirla pero se sentiría más protegido. Después de un día de mucho trabajo, la casa quedó excelente, grande y acogedora. Pero ya se hacía tarde y se empezaban a oír los aullidos de un lobo en el bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lobo feroz no había comido en todo el día, así que no tardó mucho para que se acercara a las casas de los tres cerditos. Hambriento y con ganas de hacerse un festín de puerquito, el lobo se dirigió a la casa del primer chanchito y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplaré y tu casa derribaré!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cerdito asustado, taponeó la puerta con una silla y cómo no la abrió, el lobo sopló con fuerza, y derrumbó la casa de paja. El cerdito, temblando de miedo, salió corriendo y entró en la casa de madera de su hermano. Así que el lobo le siguió, y delante de la segunda casa, llamó a la puerta, y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ábranme la puerta, chanchitos! ¡Ábranme la puerta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el segundo cerdito no la abrió, así que el lobo los engañó diciendo en voz alta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Estos cerditos son demasiado inteligentes para mí! ¡Mejor me voy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...e hizo ruido de pasos como si se hubiera ido. Los cerditos lo creeron y empezaron a cantar y bailar dentro de la casa de madera, y así pasaron los minutos, pero los cerditos aun no habrían la puerta. Cansado de esperar, el lobo se disfrazó entonces de oveja, fue hasta la puerta y se metió en un canasto. Luego tocó la puerta y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cerditos, cerditos... soy una ovejita que quedó huérfana y no tengo casa. ¿me puedo quedar con ustedes en su linda casita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los puerquitos eran muy listos y reconocieron la voz fingida del lobo feroz, así que le respondieron a la vez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Lobo mentiroso! ¡A nosotros no nos engañas! ¡No caeremos en tus tretas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enojado, el lobo se quitó el disfraz y les gritó hacia adentro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Entonces soplaré y soplaré y esta casa derribaré!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el lobo sopló y sopló un par de veces, y la cabaña se fue por los aires. Asustados, los dos cerditos corrieron y corrieron, escapando del lobo y se fueron a la casa de ladrillos del tercer hermano. Pero, cómo el lobo estaba decidido a comérselos, llamó a la puerta y gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ábranme la puerta, cerditos! ¡Ábranme la puerta o soplaré y soplaré y esta casa también derribaré!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, desde adentro, se escucho una voz muy tranquila, la voz del cerdito trabajador, que le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Sopla todo lo que quieras, lobo tonto! ¡En tu vida el viento se ha llevado un ladrillo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el lobo sopló, sopló y sopló... y siguió soplando con todas sus fuerzas, pero la casa seguía de píe y muy firme. La casa era muy fuerte y resistente y el lobo terminó quedándose casi sin aire. El lobo se cansó, pero como tenía hambre no desistió y, trepando una pared, subió al tejado de la casa y se deslizó por el hueco de la chimenea. Estaba decidido a comerse a los tres chanchitos a como diera lugar. Pero lo que él no sabía es que entre los tres cerditos pusieron al final de la chimenea, un caldero con agua hirviendo, y cuando el lobo intentó meterse, cayó por la chimenea directamente al agua caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Auuuuuuuuuuuuuuuuch!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se oyó el más largo aullido de toda la tarde. El lobo saltó como un cohete por la chimenea para afuera y fue a parar lejos en el bosque, y al caer siguió corriendo y corriendo para nunca más volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue como los tres hermanos cerditos, los tres valientes chanchitos, los tres simpáticos puerquitos, los tres inteligentes cochinitos, pudieron vivir tranquilamente el resto de sus vidas, ya que ese día tanto el perezoso como el glotón aprendieron el valor del trabajo bien realizado y en cosa de una semana construyeron sus propias cabañas junto a la del hermano que los había salvado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;FIN&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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